MIAMI, EFE.- El triunfo del republicano Donald Trump como presidente de Estados Unidos es un golpe para la comunidad hispana, que se movilizó masivamente durante la campaña y las elecciones de hoy para rechazar su retórica antiinmigrante y los insultos contra esta minoría.

El magnate inmobiliario, que se postuló en junio de 2015 con un discurso en el que llamó a los indocumentados mexicanos “criminales” y “violadores”, ganó contra pronóstico a la demócrata Hillary Clinton con un holgado margen de votos electorales.

El republicano despertó desde los primeros días de su campaña a unos seguidores sintonizados con su promesa de construir un muro en la frontera con México, que además pagaría el Gobierno mexicano, según sus palabras.

Las mayores ovaciones en sus eventos de campaña los lograba cuando hablaba del muro y prometía que iba a expulsar a todos los indocumentados, que se calculan en once millones en el país, con “una fuerza de deportación masiva”.

La encuestadora Latino Decisions lamentó hoy que Trump se dedicó a “insultar a los latinos como parte de su estrategia para movilizar a los votantes blancos enojados”.

A la par de la retórica hostil de Trump, organizaciones latinas nacionales y locales se movilizaron para registrar un mayor número de votantes latinos que estaban habilitados para ello.

El electorado latino alcanzó así un número récord de 27,3 millones de hispanos habilitados para votar en estas elecciones generales, aunque tradicionalmente sufraga sólo la mitad.

Los primeros sondeos de la jornada electoral, a cargo de Latino Decisions, daban por hecho una participación de por lo menos dos millones más de votantes hispanos que en los comicios de 2012, en la que los hispanos empujaron el triunfo del presidente Barack Obama.

Activistas y los mismos inmigrantes indocumentados fomentaron también la naturalización de muchos de sus compatriotas, que aumentó un 37 % a nivel nacional, mientras en estados como Florida y Nevada, alcanzó el 50 %, según explicó a Efe Ben Monterroso, director de Mi Familia Vota.

Florida fue además escenario de un creciente número de votantes puertorriqueños, especialmente en el centro del país y que entraron a competir con el voto cubano, que tradicionalmente ha sido republicano.

Los votantes latinos, alrededor del 12 % del electorado del país, habían favorecido desde un principio y con un amplio margen a la demócrata Clinton, que desde el principio de su campaña prometió una reforma migratoria y un camino a la ciudadanía.

Según los sondeos a pie de los puntos de votación, una aplastante mayoría de latinos se habrían decantado en estos comicios por la exsecretaria de Estado, proyectando una ventaja de 61 puntos sobre Trump (79-18 %) en este sector de la población.

Los votantes hispanos eran especialmente importantes en estados volátiles como Florida, que le dio la victoria a Trump, y Nevada, que se decantó por Clinton, pero no fueron suficientes para asegurar el triunfo de la exsecretaria de Estado. EFE

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