Apple Watch

Podrían haber sido unas gafas, una pulsera que se pliegue en el antebrazo o un proyector de bolsillo. Apple decidió pensar desde cero cómo quería que fuese su primer wearable, los aparatos tecnológicos que llevan puestos los usuarios, y decidió hacer un reloj. Como es norma en la casa, no son los primeros en llegar, pero sí los que más tiempo han dedicado a pensar en ello. Y se han esmerado para que haya una lógica detrás del nuevo producto, que sale al mercado en México y España este viernes 26 de junio.

El Apple Watch es diferente en muchos aspectos de lo visto hasta ahora. Su padre espiritual, Kevin Lynch, fichado por Adobe en 2013, asegura que para concebirlo se inspiraron en la historia. Los relojes de muñeca nacieron a la vez que la aviación moderna, cuando el piloto Alberto Santos Dumont se quejó a su amigo Louis Cartier de lo inútil que le resultaban los modelos de bolsillo mientras tenía ambas manos controlando la aeronave. Al mismo tiempo, necesitaba saber cuánto tiempo había transcurrido desde el despegue y para cuánto tendría combustible. En 1912, el joyero francés sacó un modelo que todavía hoy se fabrica.

Siguiendo esta línea, el reloj pretende suplir la necesidad de mirar el teléfono de manera constante y busca ser útil. Por supuesto, da la hora. Se pueden escoger diseños con información diversa: temperatura, estado de la batería o la hora en otro lugar del planeta que se escoja. A pesar de que la personalización resulta sencilla con numerosas opciones, parece que causa furor llevar a Mickey Mouse con sus manos haciendo de agujas sobre una esfera analógica.

La experiencia de compra también es distinta de lo habitual en los productos de la manzana. No habrá fila en la puerta de las tiendas y Apple no quiere que las haya. Al contrario, prefiere que se concreten citas en la web o usando la aplicación Apple Store en un iPhone o iPad. Se puede comprar online para recibirlo en casa, hacer una reserva para acudir a alguna de las tiendas físicas de Apple o —esta es la opción más recomendable— pedir hora para probar en la tienda qué modelo se ajusta más al gusto del consumidor. Así se sabrá si se prefiere la versión de 38 milímetros o de 42. No solo depende del tamaño de la muñeca, sino también de las preferencias de cada comprador.

Si se compra online, cabe la posibilidad de que el cliente salga en el mismo día con el reloj en la muñeca. Basta con ir a recogerlo siempre que tanto la montura como la correa estén disponibles. La aplicación confirmará estos detalles antes de proceder al pago.

Una vez se tiene el reloj en las manos, lo mejor es configurarlo: la carga de su batería es suficiente para ponerlo a dar sus primeros pasos. Tan solo es necesario instalar una aplicación en el móvil que guiará al usuario durante el proceso. El proceso que sigue laapp resulta sencillo: primero conecta ambos dispositivos y después comienza a instalar las aplicaciones que son compatibles y ya están en el móvil.

Trucos para tener el Apple Watch bajo control

La corona. Sirve para acercar y alejar el menú y las fotos. También para desplazarse dentro de los textos. Si se pulsa rápidamente, remite a la pantalla de inicio. Si se pulsa durante más de un segundo, contacta con Siri, siempre dispuesta.

El botón lateral. Basta con dar un toque para entrar en la aplicación de mensajes. Permite mandar dibujos, emoticonos animados, incluso el pulso (para que el ser querido sienta el latido del corazón).

Pulsación fuerte sobre la pantalla. El denominado Force Touch, una novedad que todavía no tienen ni móvil ni tableta, sería el equivalente al botón derecho en el ratón de los ordenadores con Windows: sirve para entrar en opciones de menú más concretas, como cambiar la pantalla principal.

Apple Pay. Todavía no funciona en España, pero en Estados Unidos basta con deslizarlo en la caja registradora de las grandes cadenas para salir de la tienda en pocos segundos y ahorra colas.

Por primera vez con Apple, un producto suyo deja la sensación de que nos pide demasiado: hace demasiadas preguntas para adaptarse. Ya no es cuestión de “pulso un botón y funciona”, sino que es preciso decidirse entre un sinfín de notificaciones: WhatsApp, Twitter, Facebook, el calendario… Si bien produce cierta ansiedad al inicio, resulta muy práctica esa inversión de tiempo para evitar después constantes interrupciones.

Un reloj saludable

Tras 10 días de uso, el smartwatchparece especialmente preocupado por que el usuario se mueva, al menos media hora al día, con cierta intensidad. También le inquieta que pase más de una hora seguida sentado. Una pequeña vibración recuerda que es momento de ponerse de pie y moverse durante al menos un minuto. Estas prestaciones no aportan nada añadido a las que ya ofrecen pulseras como Fitbit —líder en el mercado—, Jawbone o los relojes que funcionan con Android. La diferencia más notable está en cómo Apple lo presenta de manera gráfica: tiempo, consumo de calorías y distancia. Cuanto más se usa, mejor ajusta la meta más adecuada según la edad, sexo, estilo de vida y complexión.

El Apple Watch no suple al teléfono, pero permite contestar llamadas, mandar SMS —también pequeños dibujos hechos sobre la superficie del reloj— o contactar con Siri, su asistente de voz. A pesar de estas supuestas carencias, la consultora Slice Intelligence calcula que solo en Estados Unidos Apple ya ha vendido 2,7 millones de unidades.

Las mejores aplicaciones

Las aplicaciones no se instalan directamente en el reloj. Tampoco hay una tienda específica para ellas. La aplicación Apple Watch del teléfono sirve de escaparate para elegir. Las compras y la moda se pueden seguir a través de Zara, Wallapop y Chicisimo. La red social, ahora operadora móvil, made in Spain Tuenti ha llegado a tiempo para el estreno. Twitter y Facebook también están. Mejor la adaptación del pájaro azul que los de Zuckerberg. WhatsApp también funciona pero es posible que el cliente quiera desconectarse pronto. Apple Pay no funciona en España, pero la Caixa permite consultar los movimientos de cuenta. En cuanto a turismo, hay tres aplicaciones que resuelven muy bien la papeleta de decir mucho en pocos píxeles: Minube,Vueling y AirEuropa.

Puede, no obstante, que en el futuro el nuevo gadget dé mucho más de sí. iOS 9, el sistema operativo presentado durante su conferencia y que llegará a iPhones y iPads en septiembre dará sentido a muchas de las ideas que por ahora quedan en mera intención. Por ejemplo, las aplicaciones para hacer deporte, como Runtastic, Endomondo o Strava, sumarán todas las actividades dentro de la genérica de Apple. Se rompe así con la molesta decisión de elegir una para monitorizar el rendimiento. Los deportistas también agradecerán poder conectar el reloj a una banda de ritmo cardíaco en el pecho a través de Bluetooth al reloj. Se puede salir a correr sin el móvil, pues almacena canciones y cuenta con GPS para llevar el control de la ruta.

La pregunta final es “¿lo necesito?”. Y la respuesta es que probablemente, no. La prueba de fuego es dejarse el reloj olvidado en casa al salir por la mañana. El impulso de volver a por él, como si fuera un teléfono, en este caso no surge. Aunque también es cierto que hace cinco años no necesitábamos iPhones…

¿Sí o no?

Lo mejor

El diseño entra por los ojos. Su construcción está cuidada. Hasta el modelo más modesto da sensación de solidez. No se percibe que se demore en la muestra de datos; aunque la conexión depende del teléfono, la sensación es de fluidez. Nace con un buen número de aplicaciones para darle sentido a la compra.

Las notificaciones son discretas, apenas una leve vibración, y no permite que los curiosos vean los mensajes.

Basta con mover la muñeca levemente, dirigirlo hacia la cara y se enciende mostrando el contenido.

Lo peor

La batería llega al final del día con un solo un 15%. Cuenta con una opción de ahorro, que lo convierte en un mero reloj. El cargador es diferente, viene con el dispositivo, pero no deja de ser un cable más que llevar de viaje. Tarda alrededor de dos horas en cargarse por completo.

Es necesario disponer, como mínimo, de un iPhone 5. Si teléfono y reloj están alejados a más de 150 metros, el reloj deja de tener acceso a Internet. No solo por este motivo, el Apple Watch depende del iPhone para que el usuario disfrute de una experiencia plena.

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