Antonio Almonte
Antonio Almonte

Por Antonio Almonte

Crimen político.

En la larga ruta divisionista del PRD, un episodio insólito y revelador fue la  reunión de la “Comisión Política” el pasado 17 de diciembre, sin convocatoria pública y realizada en un restaurante propiedad del presidente del partido, quien aspira a reelegirse.

Porque, designar de manera unilateral la Comisión Organizadora de la Convención e integrarla con seguidores incondicionales de Vargas, demuestra una clara intención de excluir del PRD a todos los dirigentes que no están de acuerdo con la reelección del presidente y el control cerrado que ejerce su grupo sobre los mecanismos institucionales del partido.

No es exagerado, pues, concluir, que si ese sector se atrevió a lo arriba dicho, entonces, los adversarios internos de Miguel Vargas no serán convocados a ninguna nueva reunión de la Comisión Política para discutir y aprobar nada relevante, ni a participar en la escogencia mediante votación competitiva de los candidatos a diputados, regidores, senadores, alcaldes y síndicos; ni a los debates para diseñar la línea política y las estrategias de alianzas, ni tampoco representar al partido en alguna instancia nacional o en el extranjero.

Más aun, los perredeístas disidentes tampoco podrán sentarse tranquilos, un ratito, en el local del PRD de la Churchill, que parece un elefante blanco: solitario, vacio y deprimido a pesar de sus facilidades.

En definitiva, Miguel Vargas y sus consejeros le han dado muerte a la política en el seno del PRD, han liquidado la disidencia interna, el debate, la diversidad, la crítica y la participación real, no adocenada y robótica, en la vida interna del partido. Esa es la esencia y razón de ser de la política y su bloqueo significa su muerte.

Ese crimen ha sido enmascarado con el discurso del institucionalismo y la disciplina, dos notables carencias en la historia del PRD. Pero esas carencias serán menos trascendentes que las terribles consecuencias que podría parir la conversión al autoritarismo y al conservadurismo extremos de un partido que en estas horas cruciales representa el unico espacio donde podría renacer en el corto plazo la esperanza de la regeneración democrática del país.

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