PUERTO PRÍNCIPE. A un día del cierre de la campaña electoral por los comicios presidenciales en Haití, en Puerto Príncipe apenas se percibió ambiente electoral durante la mañana ayer, excepto porque la capital está empapelada con los carteles de los 54 candidatos a gobernar el país.

Ya en horas de la tarde de ayer, una caravana electoral del opositor Jude Celestin, uno de los favoritos a ganar esta primera vuelta de las elecciones, en representación de la Liga Alternativa para el Progreso y la Emancipación de Haití (LAPEH), discurrió de sur a norte la capital haitiana en un ambiente festivo y sin generar incidentes.

Según la encuesta “Brides”, Celestin va liderando la carrera por la Presidencia, cuenta con el respaldo del expresidente René Preval y tiene puntos de encuentro con el presidente Michel Martelly.

Además, adjudica la segunda posición a un funcionamiento desconocido, Jovenel Moïse, por la formación Parti Haitien Tet Kale (PHTK) de Martelly.

El sondeo de la Real Universidad de Haití coincide en situar en cabeza a Celestin, pero pone en segunda posición al empresario Steeve Khawly, que se presenta bajo la bandera del Bouclier, un partido aliado del PHTK.

El ambiente festivo de esta tarde entorno a la caravana de Celestin distó mucho de los disturbios del pasado fin de semana, en los que murieron 15 personas y otras 20 resultaron heridas, sucesos que hicieron temer por un final de campaña marcado por la violencia.

Los enfrentamientos con la Policía se produjeron en Cite Soleil, uno de los sectores más pobres de Puerto Príncipe, cuyos habitantes son seguidores del expresidente haitiano Jean Bertrand Aristide y donde son frecuentes las revueltas.

Otra zona de la capital haitiana donde la población es mayoritariamente partidaria de Aristide es el de Bel Air, donde una vendedora ambulante de agua, apostada a la puerta de un colegio, confiesa que, como muchos de sus vecinos, votará por Maryse Narcisse, del partido Familia Lavalas de este exmandatario.

En declaraciones a Efe, Mariolen se muestra convencida de que, siendo una mujer, Narcisse “comprende la situación que vive el país; tiene hijos, puede entender a las demás madres y mejorar las condiciones de la población.”

Sin embargo, no todos lo tienen tan claro y, a estas alturas, no han decidido su voto, en parte, porque creen que no hay un candidato capaz de mejorar la situación de Haití.

Los más desencantados con la clase política son los jóvenes, explica a Efe un estudiante universitario, que no cree que ninguno de los 54 aspirantes a suceder al presidente, Michel Martelly, que por disposición constitucional no puede presentarse a un segundo mandato, vaya a poner a Haití en el buen camino.

El estudiante, de nombre Sammy, dijo que no es fácil que los jóvenes se involucren en la política y en las elecciones, porque no ven propuestas serias por parte de los diferentes partidos, los candidatos no presentan planes de desarrollo para el país, y porque “un país sin una clase intelectual no puede desarrollarse”.

Mañana es el último día de una campaña electoral que ha traído al país a observadores internacionales de diversas instituciones, quienes velarán por que no se repitan los incidentes que dejaron diez muertos y acusaciones de presunto fraude durante la celebración de las elecciones legislativas del pasado 9 de agosto.

La Misión de Observación de la UE para Haití (MOE Haiti), anunció ayer mismo que para la jornada de los comicios, este domingo 25 de octubre, tendrá 73 observadores desplegados en todo el país, mientras que la Organización de Estados Americanos (OEA) contará con un total de 125 expertos.

Además, los consejeros electorales de la Oficina de las Naciones Unidas de Servicios para Proyectos (UNOPS por sus siglas en inglés), responsable de la logística de las elecciones ya se encuentran en las regiones para supervisar el trabajo de implementación de materiales para los comicios en los centros de votación. EFE

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