Pekín, EFE.- Las autoridades de la provincia china de Jiangsu (este del país) elevaron hoy a 99 la cifra de víctimas por el tornado y tormentas de gran intensidad que golpearon este jueves la ciudad de Yancheng, que también dejaron 846 heridos.

Los equipos de emergencia continúan desplegados en las áreas afectadas y trabajan a contrarreloj para retirar los productos químicos peligrosos que estaban almacenados en una fábrica de paneles solares que quedó destruida, informaron los medios de comunicación oficiales.

Las autoridades confirmaron el fallecimiento de una persona más por este desastre meteorológico, que ya se ha convertido en uno de los sucesos recientes más mortíferos en China.

El peor tornado registrado en la zona desde 1966 llegó acompañado de vientos racheados de gran intensidad, fuertes lluvias y tormentas de granizo que cayeron sobre varias comunidades rurales de las afueras de la ciudad, destruyendo numerosas viviendas.

Las autoridades cifraron hoy en 1.591 el número de personas que perdieron sus viviendas, que fueron realojadas en centros de acogida temporales, según la agencia oficial Xinhua.

Además, una decena de heridos se encuentra en situación grave, según la cadena de televisión oficial CCTV.

El operativo de emergencia, con más de 700 componentes, desplegado en la zona está tratando de restablecer los suministros de agua y electricidad, así como de reparar las instalaciones para recuperar el normal funcionamiento de las telecomunicaciones.

El tornado, de una intensidad pocas veces vista en China, arrancó árboles, postes eléctricos y de telecomunicaciones, se llevó vehículos e incluso el tejado de una fábrica de componentes de energía solar, según las autoridades.

El temporal, con vientos de hasta 125 kilómetros por hora, arrasó varias comunidades rurales de los condados de Funing y Sheyang, en las afueras de Yangcheng, desde las 14.30 hora local (06.30 GMT) del jueves.

Las autoridades locales emitieron una alerta por temporal extremo e intentaron evacuar la zona, donde viven unos dos millones de personas, poco antes de la llegada del tornado, pero el aviso llegó demasiado tarde para muchos ciudadanos.

La principal preocupación ahora es evitar fugas de los productos químicos, algunos de ellos tóxicos como ácidos sulfúrico y nítrico, amoníaco, ácido fluorhídrico o fluoruro de hidrógeno, que se encontraban en el almacén de la empresa de paneles solares.

La ONH Greenpeace alertó, en un comunicado, de los riesgos que tendría para la salud humana y para el ecosistema local que esos productos salieran del almacén, y subrayó la proximidad de la instalación de una planta potabilizadora de agua, a 155 metros, y del río Tongyu, a 640 metros.

“La laxa gestión de los productos químicos de China sólo ha intensificado el ya devastador impacto de esta tragedia”, dijo Cheng Qian, responsable de la campaña sobre productos tóxicos de Greenpeace en Asia Oriental.

Esta ONG ecologista también pidió más transparencia al Gobierno chino sobre cómo se están desarrollando los trabajos en el terreno porque, según advirtió Cheng, la falta de información hace “extremadamente difícil de predecir” la amenaza de filtración de estos productos tóxicos.

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