BRASILIA, AP.- La presidenta brasileña Dilma Rousseff parecía el lunes estar al borde de perder su puesto después de que legisladores en el Congreso votaran a favor de iniciar un proceso de juicio político en su contra y mientras parece que el apoyo a la mandataria se evapora en el Senado, el cual votará para decidir si quita del poder a la líder izquierdista en medio de una crisis política y económica.

La votación del domingo por la noche, por 367-137 a favor del juicio político, superó con creces los 342 votos necesarios para que remitir el proceso al Senado, donde un voto por mayoría decidirá si Rousseff es juzgada y suspendida de forma temporal, con lo que el vicepresidente Michel Temer asumiría el mando provisional.

No hay una fecha fijada para el voto en el Senado, aunque se espera que sea a mediados del mes que viene.

La prensa local reporta que 45 de 81 senadores han dicho que votarán a favor del juicio político. Este proceso empeora el panorama político del país a medida que Brasil, afectado por un enorme escándalo de corrupción, se prepara para ser sede de los Juegos Olímpicos en agosto.

La votación contra Rousseff ha dividido mucho a los brasileños, y miles de ellos se manifestaron frente al Congreso durante la votación. Muchos brasileños consideran a Rousseff responsable por toda una serie de problemas, desde la devastadora recesión a los crónicos altos impuestos y malos servicios públicos.

Al mismo tiempo, una amplia franja de la población culpa a su Partido de los Trabajadores por el aumento en la pobreza y considera que la votación es antidemocrática.

“Estoy contenta porque creo que Dilma tenía que irse, pero también estoy triste de que llegáramos a esto y muy preocupada de que el próximo presidente pueda ser aún peor”, dijo Patricia Santos, de 52 años, propietaria de un pequeño negocio y que estaba entre unos 60.000 manifestantes a favor y en contra del gobierno congregados ante el Congreso.

“Tiemblo de pensar lo que nos espera ahora”. Ni Rousseff y Temer han comentado públicamente sobre la votación, pero la prensa sugiere que el vicepresidente ya está conformando a su equipo y bosquejando potenciales políticas.

“Ahora viene la parte difícil”, publicó el diario Folha de S. Paulo citando a Temer en reunión con asesores en su oficina después de la caótica sesión legislativa de seis horas del domingo.

Rousseff está acusada de violar las leyes fiscales al utilizar trucos contables para mantener el gasto del gobierno. Señalando que no se la acusa de ningún delito, insiste en que la impugnación es un “golpe” y ha prometido que no renunciará.

Los enemigos de Rousseff mantienen que las maniobras presupuestarias eran un intento de recabar apoyo popular mientras Brasil caía en su peor recesión en décadas.

La presidente alega que otros presidentes han utilizado las mismas técnicas contables sin repercusiones, e insiste en que las acusaciones son poco más que una débil excusa de la elite gobernante tradicional de Brasil para arrebatar el poder al Partido de los Trabajadores, que gobierna desde 2003.

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