Benito Montas
Benito E. Montas Domínguez
Benito Montas
Benito E. Montas Domínguez

Por Benito E. Montás Domínguez

El reciente estudio publicado por la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), que refleja una disminución del índice de la pobreza en América Latina, demuestra la importancia que tiene la inversión estatal en el bienestar de los pueblos.

Mientras que en la mayoría de los países latinoamericanos la pobreza se redujo, en la República Dominicana aumentó, lo que resultaría contradictorio cuando se contrastan los índices de crecimiento macroeconómicos reflejados por las naciones que lograron reducir sus niveles de pobreza en comparación con el crecimiento sostenido que mostró el país en los últimos años.

Si bien, el país logró llevar la pobreza de un 47% en el año 2002 a un 41.4% en el año 2010, no es menos cierto que los niveles de crecimiento macroeconómicos deberían de haberse reflejado en una mayor reducción del índice de pobreza en el República Dominicana, y más aun, no debieron de mostrar un aumento de esta en un 0.8% para el año 2011.

Luego de la aprobación por parte del congreso y la promulgación por el ejecutivo de la reforma fiscal, que aun cuando era necesaria, debido al déficit fiscal heredado de la administración anterior, no llena los requisitos de los acuerdos firmados sobre la estrategia nacional de desarrollo 2030, porque no es una reforma integrar. Con todo, vale decir, que las medidas  que adopte el gobierno desde el mes de Enero del 2013 en adelante, mostrarán, si la manera de administrar los recursos se realizará como nunca se ha hecho, o si será más de lo mismo. Si contrario al pasado,  por fin, tendremos un gobierno verdaderamente humano, social y democrático, preocupado por las grandes mayorías, que busque el bienestar social, o un gobierno dedicado a complacer a una clase en especial.

En su discurso sobre las ejecutorias de los primeros cien días de su gobierno, el presidente Danilo Medina, articuló ideas que tienen una gran intencionalidad por el bienestar social de las grandes mayorías, sin embargo, si estas no son llevadas a feliz término, serán solamente recordadas como palabras al aire, dichas en un bonito discurso para calmar y entretener a las masas, pero el pueblo necesita acciones, y a partir de enero el Estado tendrá los recursos para responder a dichas necesidades, todo dependerá de las reales intenciones del corazón de los que nos gobiernan.

El reto de hacer un país más justo, en el cual los niveles de pobreza se reduzcan considerablemente y donde las cargas impositivas estén en los hombros de los que más pueden pagarlas, debería ser la tarea número uno del gobierno, y que con la aplicación de las medidas sociales correctas, logre por fin que la distribución del crecimiento macroeconómico llegue a los que realmente lo necesitan.

En este momento no se puede hacer nada contra la reforma fiscal, solo podemos esperar que el presidente Medina cumpla con una de las ideas esbozadas en su discurso: “Porque un gobierno democrático no es para formar castas, ni para mantener grupos de privilegiados, pero sí para luchar por la igualdad de todos”. Manos a la obra entonces señor presidente, que la historia refleje el cumplimiento o no de dichas palabras.

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