LA HABANA, AP.- Cuba continuará con su proceso de reformas económicas de manera pausada, sin aplicar medidas de choques, y en lo político mantendrá su unipartidismo, aseguró el presidente Raúl Castro al inaugurar el VII Congreso de los comunistas en la isla.

En un discurso de más de dos horas, Castro habló de los principales problemas del país y, sobre todo, del desafío económico al reconocer que los salarios y pensiones son insuficientes “para satisfacer las necesidades de la familia cubana” y la creciente inconformidad de la población.

Sin embargo, aseguró que la salida para la isla no está en las políticas neoliberales o aperturistas por las que propugnó, por ejemplo, el presidente Barack Obama en su histórica visita de hace un mes, el punto más alto del proceso de acercamiento con Estados Unidos.

Ambos países se distanciaron hace cinco décadas precisamente cuando Cuba decidió desarrollar su modelo socialista.

“No somos ingenuos, ni ignoramos las aspiraciones de poderosas fuerzas externas que apuestan a lo que llaman el empoderamiento de las formas no estatales de gestión con el fin de generar agentes de cambio en la esperanza de acabar con el socialismo en Cuba por otras vías”, dijo Castro.      Unos 995 delegados —de mil convocados— del poderoso Partido Comunista de Cuba (PCC) iniciaron el sábado su congreso con el que buscan marcar el rumbo de la isla.

Será además el último encuentro de este tipo que tiene a la generación histórica de la revolución al frente del gobierno, ahora presidido por Castro, quien anunció que se retirará en 2018.      La cita partidaria se desarrollará hasta el martes.

Vestido de traje oscuro pero sin corbata, Castro tuvo a su cargo el informe central sobre el avance de los “Lineamientos”, una suerte de hoja de ruta de las transformaciones iniciadas por él en 2010 y avaladas por el precedente VI Congreso en abril de 2011.

Castro enfrentó las críticas de quienes acusaron al gobierno cubano de ir demasiado lento en sus reformas en un contexto de creciente deterioro de los salarios con precios altos, en un país en el cual durante décadas el Estado cubrió muchas de las necesidades de la gente.

“Hemos continuado avanzando con pasos seguro, sin prisas pero sin pausas, o sea, con la gradualidad e integralidad necesaria para alcanzar el éxito. El obstáculo que hemos enfrentado, tal y como lo previmos, es el lastre de una mentalidad obsoleta que conforma una actitud de inercia”, lamentó Castro para quien no faltan los “nostálgicos” del pasado pro soviético, ni los que tienen “aspiraciones enmascaradas” de una restauración capitalista.

“Al valorar el ritmo de las transformaciones en curso no debe perderse de vista que en el caso de Cuba jamás puede permitirse la aplicación de las llamadas las terapias de choque, frecuentemente empleadas en detrimento de las clases más humildes de la sociedad”, expresó el gobernante.      Castro también reiteró que la isla seguirá con un modelo unipartidista y consideró los llamados a la legalización de otros institutos políticos como una forma de “dividir” a los cubanos.

“En Cuba tenemos un partido único y a mucha honra, que representa y garantiza la unidad de la nación cubana, arma estratégica principal con la que hemos contado para edificar la obra de la revolución”, reiteró.

El pluripartidismo fue precisamente uno de los conceptos en los que insistió el presidente Obama en una alocución antes los cubanos que fue transmitida en vivo por la televisión pública durante su viaje en el mes de marzo.

Los organizadores informaron que el promedio de edad de los asistentes es de 48 años, que el 43% son mujeres y que el 36% son negros o mulatos.

La reunión tiene como base varios documentos que analizan el modelo económico y social impulsado por el gobierno, pero en las semanas previas, militantes de base se quejaron públicamente de la falta de debate y conocimiento de esos textos, sobre todo a diferencia del congreso previo, en 2011, cuando se dieron a conocer con tiempo y fueron analizados durante meses en centros de trabajos y barrios.

Las políticas de reformas implementadas por Raúl Castro desde 2010 van desde una apertura incipiente a la iniciativa privada, pasando por la entrega de tierras a particulares hasta la regularización de un mercado de bienes raíces, entre otras, y que hubieran sido impensables años antes en el marco de un modelo socialista de control estatal fuerte y centralizado.

Con un Comité Central creado en 1965, luego de algunos años en los cuales se fueron reuniendo las varias agrupaciones que hicieron la revolución, el Partido Comunista de Cuba (PCC) tiene actualmente casi 700.000 militantes en todos los sectores y a lo largo y ancho del país.

Único con estatus legal, el PCC no postula ni elige a los dirigentes, pero según la Constitución dirige el destino del país, por lo que algunos de sus líderes son más poderosos o incluso conocidos que los funcionarios ejecutivos.

Al finalizar el VII Congreso está previsto también que se designe o renueve a un primer secretario —actualmente Raúl Castro—, a un segundo secretario —ahora José Ramón Machado Ventura— y a los miembros del Comité Central, el Buró Político y un Secretariado.

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