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Por Humberto Salazar

Con estupor hemos leído una noticia despachada desde Caracas, que da cuenta de que UNASUR dejará instalada una misión en la capital de Venezuela, encabezada por el en-presidente dominicano Leonel Fernández, para que asista a la ¨cabra loca¨ de Nicolás Maduro y su fracasado gobierno en materia económica.

Pero peor aún, se informa que esto se hará dentro de lo que ellos llaman la agenda económica bolivariana (el afán necrológico latinoamericano no tiene nombre), que incluye control de precios, abastecimiento controlado por el gobierno, captación y distribución de divisas, es decir, todo lo que ha llevado al rico país sudamericano a la ruina.

¿Qué puede hacer Leonel en una sociedad enfrentada por el tema de un referéndum revocatorio entre dos poderes del Estado legítimamente constituído? ¿Arreglar una economía que hace aguas por la destrucción del aparato productivo por parte de los chavistas y su denominado ¨Socialismo del Siglo XXI?

Bueno, si la agenda que se ha dado el presidente del Partido de la Liberación Dominicana, es hacerse el héroe y creerse que va a poder enmendar décadas de políticas económicas equivocadas, colas interminables por una línea de azúcar o un pollo, control de precios en un mundo donde lo que prevalece es la economía de mercado, manejo mafioso de divisas por parte de leas autoridades que hacen y deshacen con los pocos dólares de los que disponen por la renta petrolera, ya que las deudas de Venezuela son enormes; entonces estamos ante un caso de infantilismo político inaceptable para el talento de Leonel.

¿Qué diablos hace Leonel en Venezuela? cuando su talento y sapiencia política desde estar dedicado a la delicada situación interna del partido que preside en República Dominicana, el PLD, cuyo equilibrio interno es precario, nos remitimos a la discusión sobre le resultado de la alcaldía de la capital para dar un solo ejemplo.

Y no solo eso, ya la Mesa de la Unidad Democrática, que constituye las dos terceras partes de los votos emitidos en las últimas elecciones, es decir tienen una validación electoral, declaró que para nada se trató con ellos la ¨agenda económica¨ que se anunció ayer, y que su problema es que se le ponga fecha a la consulta para la revocación del mandato de Nicolás Maduro, es decir dejar que sea el pueblo venezolano en las urnas el que se exprese.

Las acciones ilegales e ilegítimas de Maduro y su gobierno, que se burló del mismo Leonel y UNASUR, cuando después de perder las elecciones y el congreso, maniobró nombrando de dedo una mayoría de chavistas en la Corte Suprema de ese país, para invalidar la actuación de la Asamblea Nacional, que es la expresión mayoritaria del sentimiento de los venezolanos en el día de hoy.

No hay solución en Venezuela, sino no abandonan el poder Maduro y su carnal Cabello, que ayer llegó al colmo de ¨ordenar¨, sin tener facultad para ello, que el líder de Ciudadanos, Albert Rivera, invitado por la Asamblea Nacional, sea impedido de entrar al país, por obra y gracia de un individuo que está señalado como ser la cabeza de una banda de narcotraficantes con asuntos pendientes en la justicia norteamericana.

Venezuela es hoy un estado fallido, lo mismo que es Haití, el gobierno no puede garantizar la seguridad, la alimentación, no existen instituciones de ningún tipo que funcionen, las leyes son papel mojado porque las aprueba el órgano competente y la cabra loca y sus adláteres las usan para sustituir el papel de baño inexistente en las góndolas de los supermercados.

Entonces ¿qué diablos hace Leonel metido ahí? ¿Acaso el ex-presidente dominicano perdió la perspectiva y cree que puede reactivar la economía venezolana?

La única solución de Venezuela, al igual que Argentina, Brasil y otros países de Sudamérica, donde el dispendio y la falta de planificación por parte de gobiernos llamados de izquierda, en un mundo global, donde a nadie le importa ese término en este momento, es volver a la senda de la economía real de precios, salarios y oportunidades para todos de modo igualitario, pero para eso, tendrán que hacer un sacrificio y unos ajustes enormes y dolorosos para la población.

Pero como bien lo sabe Leonel, porque está en todos los libros en que trata este tema el Profesor Juan Bosch, es imposible solucionar la crisis económica sin antes resolver la crisis política, y ya el, Leonel, al plantearse encabezar una comisión de reactivación económica con funcionarios del gobierno, ha tomado partido por el oficialismo, y tiene un solo camino, salir embarrado en una situación en la cual nunca debió meterse.

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