BARCELONA.- Plácido Domingo llegó a Barcelona para conmemorar el 50 aniversario de su debut en el Liceo, donde se mostró “ilusionado” con la celebración y “a gusto” en su nueva tesitura de barítono, en la que se ha “refugiado” en los últimos años y que le ha permitido “alargar la carrera”.

Como barítono actuará en el Gran Teatro del Liceo el próximo 23 de abril, Día de Sant Jordi, en el montaje de “Simon Boccanegra” de Verdi, que también representará el 26 y el 29 de abril en el coso barcelonés.

“Tenía 25 años cuando debuté en el Liceo, un mes de enero de 1966 -recordó en rueda de prensa-. Ahora tengo tres veces 25, es increíble, pero para adelante. Estoy en la edad madura, pero todavía con ilusión”.

Plácido Domingo llegó al aeropuerto de Barcelona procedente de Nueva York, donde este fin de semana representó la última función de otro montaje de “Simon Boccanegra”, y hoy hizo pruebas de vestuario antes de atender a los medios de comunicación, en una jornada intensa, con ensayo por la tarde.

“Me siento con facultades vocales para seguir cantando. Por supuesto, la voz no es eterna, pero, mientras esté bien y el público llene los teatros, lo seguiré haciendo. El público es quien lo tiene que decir, ni yo ni los críticos. Aunque yo soy mi juez más duro y, cuando no pueda, me iré”, dijo.

Este extraordinario tenor, una de las grandes voces de la historia de la lírica, se presentó en Barcelona sonriente y con un aspecto físico envidiable, fruto de la satisfacción que le da dedicarse a lo que ama, según reveló en respuesta a una periodista que le preguntó cómo consigue mantenerse tan guapo.

Amable y complaciente, Domingo repasó ante la prensa su larga carrera y demostró no sólo tener una gran memoria, sino además ser exhaustivo en la recopilación de recuerdos, ya que, según puntualizó, su última representación en Nueva York fue la número 3.821 de su vida y “en el Metropolitan de Nueva York” lleva “756 funciones como cantante y 200 como director”.

También accedió a valorar la actualidad de la ópera y señaló que “quizás faltan grandes nombres, pero hay cantantes muy buenos, de una calidad extraordinaria”.

Asimismo, lamentó la crisis y “los momentos difíciles” por los que han pasado los teatros, que se han visto obligados a “ahorrar” en escenografías, que “ya no son tan grandiosas y tan caras como antes”.

En este punto, insistió en que “en algunos teatros se ensaya demasiado”, y eso “es malo para los cantantes, que mientras ensayan no actúan en otros teatros”, y para el teatro, “que gasta mucho dinero en ensayos”.

Plácido Domingo fue duro con “algunos directores de escena”, en cuyas manos caen “producciones extraordinarias de hace más de veinte años” y “se empeñan en hacer algo extravagante y consiguen empeorarlas”.

En este sentido, aseguró que le gusta más el montaje de “Simon Boccanegra” que acaba de representar en Nueva York que el de Barcelona, porque la escenografía y el vestuario del primero es de época, pero añadió que cree que puede sentirse cómodo en la producción del Liceo, ambientada en la actualidad, porque la prueba de vestuario de esta mañana fue bien.

Los compositores contemporáneos también fueron objeto de sus críticas por “exceso de atonalismo” y, en su opinión, “deberían tener más ilusión por las melodías”.

No obstante, cree que hay grandes compositores contemporáneos y anunció que ha llegado a sus manos una obra sobre Ayrton Senna muy interesante, que seguramente llevará a los escenarios.

En conjunto, se mostró positivo y aseguró que hay cosas que han mejorado mucho con los años, como el Gran Teatro del Liceo, que “ha subido de categoría” y “ahora viene todo el mundo”, porque saben que “es un gran teatro, con mucha solera, y un público que entiende y es cariñoso”. EFE

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