NUEVA YORK. Varios funcionarios locales dominicanos se negaron el domingo a desfilar junto al alcalde de Nueva York Bill de Blasio en el Desfile Dominicano que cruzó parte de Manhattan después de comentarios que De Blasio realizó en junio calificando a la República Dominicana de racista debido a su política migratoria hacia los haitianos que se encuentran en el país.

El cónsul dominicano en Nueva York, Eduardo Selman, el embajador dominicano ante Naciones Unidas, Frank Cortorreal y el senador estatal Adriano Espaillat dijeron que no desfilarían junto a De Blasio porque éste no se ha disculpado con el gobierno dominicano tras criticar “de forma ofensiva” normas migratorias impuestas en el país que podrían representar la deportación de miles de haitianos y dominicanos de ascendencia haitiana.

Algunos dominicanos que formaban parte de la multitud de más de 7.500 que acudieron a ver el desfile en la Sexta Avenida abuchearon al alcalde.

“(De Blasio) no se ha disculpado por las agresiones que hizo, con unas expresiones ofensivas”, dijo Selman a la Associated Press. “Es un asunto de dignidad”.

Miriam Vázquez, una dominicana de 47 años que acudió al desfile con amigos abucheó al alcalde cuando éste pasó frente a ella.

“El no conoce lo que está pasando. Él dijo que quería hacer un llamado a un boicot al turismo hacia la República Dominicana. El turismo es la mayoría de la economía y por eso nadie le quiere. Le pidieron que se disculpara y no lo ha hecho. Es una ofensa hacia la República Dominicana”, dijo Vázquez.

Miles de personas nacidas en Haití o de ascendencia haitiana están esperando a ver si van a ser desplazadas a la fuerza de República Dominicana después de que la fecha límite para solicitar la residencia legal en el país expirase en junio.

El vencimiento de este período ha provocado un éxodo de personas a Haití que no cumplieron con los requisitos para quedarse en República Dominicana.

Según cifras oficiales, cerca de 40.000 personas han salido de ese país hacia Haití luego de que el gobierno dominicano concluyera el 17 de junio las inscripciones del denominado plan de regularización para que todos los extranjeros sin permiso migratorio legalizaran su estatus o, de lo contrario, abandonaran el país.

Al término del plan, que duró un año, unas 288.500 personas se habían inscrito de los cerca de 524.000 extranjeros que se estima viven en el país sin permiso migratorio, en su mayoría haitianos.

De Blasio pidió en un comunicado en junio que la República Dominicana respete los derechos básicos garantizados a todo el mundo bajo la ley internacional.

“También les pido que prevengan los inevitables errores, peligros y humillaciones de una deportación masiva”, dijo el alcalde. “Como alcalde una orgullosa ciudad de inmigrantes, con dos grandes diásporas dominicanas y haitianas, espero ver una solución compasiva y humana a esta alarmante situación.”

Poco después, durante una reunión con la comunidad dominicana del alto Manhattan, De Blasio dijo que la política migratoria dominicana es un acto inmoral y racista.

“Y está sucediendo porque estas personas son negras. No puede ser aceptado”, señaló.

Algunos miembros de la comunidad dominicana de Nueva York, la mayor fuera de República Dominicana, con más de 750.000 quisqueyanos, expresaron su malestar tras los comentarios del alcalde. Varios funcionarios ya se negaron a desfilar con De Blasio durante el desfile dominicano del Bronx en julio.

El alcalde desfiló el domingo junto a su comitiva y algunos ciudadanos dominicanos. Sostenía una bandera dominicana y saludaba al público.

“Sigue preocupándome profundamente el tratamiento de dominicanos de ascendencia haitiana”, dijo de Blasio en un comunicado. “Por sus propias razones políticas mezquinas, algunos activistas tratan de impedir que me pronuncie sobre las injusticias en la República Dominicana. Su oposición no me hará callar”.

César Rodríguez, un dominicano de 65 años, sostenía un cartel el domingo que decía: “Rechazamos cualquier injerencia en nuestros asuntos internos”.

El gobierno dominicano aseguró recientemente que no realizará deportaciones indiscriminadas o masivas hacia Haití. AP

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