MÉXICO, EFE.- El presidente de México, Enrique Peña Nieto, consideró este viernes la recaptura del narcotraficante Joaquín “El Chapo” Guzmán, que estaba prófugo de la justicia desde el 11 de julio después de huir de un penal de máxima seguridad, un “logro en favor del Estado de derecho” y “una acción contra la impunidad”.

En un mensaje televisado al país desde el Palacio Nacional, Peña Nieto dijo que las fuerzas de seguridad e inteligencia son un “orgullo” para México y aseguró que la detención de Guzmán demuestra que “con unidad” cualquier meta es “alcanzable” para los mexicanos.

El mandatario se presentó junto con los secretarios (ministros) de Gobernación (Interior), Miguel Ángel Osorio; de Marina, Vidal Francisco Soberón; de Defensa, Salvador Cienfuegos, y la fiscal general, Arely Gómez.

Tras reiterar lo que había anunciado unas horas antes en su cuenta de Twitter, la recaptura del capo, Peña Nieto indicó que “con esta operación son 98 de 122 delincuentes más buscados que ya no representan una amenaza para la sociedad mexicana, criminales que durante años han venido lastimando al país”.

“Esta acción contra la impunidad es resultado del trabajo permanente de valioso elementos” de las instituciones mexicanas “que durante días y noches se abocaron a cumplir la misión que les ordené: recapturar a esta criminal y presentarlo ante la justicia”, afirmó.

Además, dijo que ya había advertido de que la recaptura de Guzmán “iba a suceder”.

Es un “logro en favor del Estado de derecho, resultado de la coordinación” de las Fuerzas Armadas, la Policía Federal, la PGR (Procuraduría General de la República o Fiscalía) y el Centro de Investigación y Seguridad Nacional, a cuyos integrantes calificó de “orgullo” nacional.

“México confirma que sus instituciones tienen las capacidades necesarias para hacer frente y superar a quienes amenazan la tranquilidad” de los ciudadanos y “lo logrado demuestra que cuando los mexicanos” trabajan “en unidad no hay adversidad imposible de superar”, se congratuló.

Agregó que “toda meta es alcanzable” si los ciudadanos de México confían “en la solidez y fortaleza” de sus instituciones, que fueron cuestionadas duramente cuando Guzmán se fugó el 11 de julio pasado por un túnel de 1.500 metros que comunicaba su celda en un penal de máxima seguridad con una casa abandonada.

Fue la segunda vez que se escapaba “el Chapo”, tras hacerlo en un carrito de lavandería de la prisión de Puente Grande, en el estado occidental de Jalisco en 2001, a la que había ido a parar tras ser detenido en 1993.

El líder del cártel de Sinaloa había sido recapturado por última vez en febrero de 2014. EFE

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