El papa Francisco reivindicó el viernes el valor de la democracia al inicio de su visita a Paraguay, pero advirtió que cualquier avance político y económico debe acompañarse del apoyo a los más necesitados y el combate a problemas como la corrupción.

“Que no cese el esfuerzo de todos los actores sociales, hasta que no haya más niños sin acceso a la educación, familias sin hogar, obreros sin trabajo digno, campesinos sin tierras que cultivar y tantas personas obligadas a emigrar hacia un futuro incierto; que no haya más víctimas de la violencia, la corrupción o el narcotráfico”, dijo el pontífice tras reunirse con el presidente Horacio Cartes en el palacio presidencial.

Fiel a las ideas que ha predicado en toda su gira sudamericana que comenzó el domingo en Ecuador, el pontífice recordó que “un desarrollo económico que no tiene en cuenta a los más débiles y desafortunados, no es verdadero desarrollo”.

El papa felicitó a los paraguayos por sus avances democráticos y rindió un homenaje al valor de sus mujeres a lo largo de su historia.

“Es justo reconocer con satisfacción lo mucho que se ha avanzado en este camino gracias al esfuerzo de todos, aun en medio de grandes dificultades e incertidumbres”, dijo Francisco, pero les pidió apuntalar su democracia.

“Los animo a que sigan trabajando con todas sus fuerzas para consolidar las estructuras e instituciones democráticas que den respuesta a las justas aspiraciones de los ciudadanos”, señaló en su primer discurso en Paraguay.

Paraguay es un país donde el 24% de los paraguayos vive en la pobreza, el desempleo alcanza 14% y 110.000 indígenas sobreviven en la miseria.

“Sé que existe hoy la firme voluntad para desterrar la corrupción”, les dijo.

El papa llamó a construir la paz basándose en el diálogo y el amor. “Y ese mismo amor tiene que ser el impulso para crecer cada día más en gestiones transparentes y que luchan impetuosamente contra la corrupción”, insistió.

El analista político Ignacio Martinez dijo a la AP que el discurso del papa muestra que “conoce muy bien nuestros defectos como sociedad. La corrupción es una pandemia en las instituciones estatales”. Y el senador opositor Adolfo Ferreiro sostuvo que “el país convive con la corrupción y el robo del dinero público. Paraguay tiene mucho camino por recorrer”.

Francisco también reconoció el papel histórico de la mujer paraguaya.

“Sobre sus hombros de madres, esposas y viudas, han llevado el peso más grande, han sabido sacar adelante a sus familias y a su país, infundiendo en las nuevas generaciones la esperanza en un mañana mejor”, señaló.

El papa aludió a la guerra de la Triple Alianza, cuando entre 1864 y 1870 Paraguay enfrentó a Brasil, Argentina y Uruguay. En ese conflicto los hombres paraguayos adultos fueron prácticamente aniquilados y las paraguayas cargaron sobre sus hombros al país.

“¡Nunca más guerras entre hermanos!”, exclamó el papa, interrumpido una y otra vez por los aplausos.

Cartes dijo que hace suya la exhortación papal de buscar más justicia social y agregó que desarrolla “una lucha frontal contra la pobreza y la marginación”.

Tras la recepción al papa, el presidente también le hizo algunos regalos.

Fueron “obsequios sin problemas”, dijo con una sonrisa el vocero del Vaticano, Federico Lombardi, en una aparente alusión al polémico regalo que le realizó el presidente boliviano Evo Morales: un Cristo crucificado sobre una hoz y un martillo.

Cartes, dijo el portavoz en rueda de prensa, le regaló una camiseta con el número 10 de la selección de Paraguay con el nombre de “papa Francisco”, y una manta de lana blanca, tejida en forma artesanal en la región donde estuvieron las misiones jesuitas durante la época colonial..

Lombardi también respondió a las críticas que se multiplicaron en las redes sociales respecto a que el papamóvil habría ido a una velocidad excesiva en sus recorridos por Asunción, lo que motivó que mucha gente se sintiera decepcionada tras esperar largas horas para apenas verlo pasar en forma fugaz.

Dijo que no se quisieron repetir retrasos ocurridos en Ecuador y Bolivia, y que el aeropuerto se encuentra a 20 kilómetros del palacio presidencial, una distancia mayor que la que separa a los aeropuertos del centro de las otras ciudades que el pontífice visitó en su gira.

Francisco había llegado horas antes de Bolivia.

Bajo la lluvia, miles de personas se congregaron en la terminal aérea para recibir al primer papa latinoamericano.

El 90% de los paraguayos profesa la fe católica.

“Quizás no se logre cambiar la política, pero sí lo humano, en cada persona, y pueda haber muchas salvaciones”, dijo a la AP Vivian Núñez, una psicóloga de 26 años que llegó al aeropuerto para ver al papa.

Eladia Olmedio, un ama de casa de 55 años, dijo que ella y sus hijos se prepararon “mucho para este momento. Hicimos banderas, vinimos caminando desde lejos. El papa ya cambió Paraguay: se arreglaron la calles, se limpió y se embelleció la ciudad”.

En su camino desde el aeropuerto hacia la Nunciatura Apostólica, donde se alojará en Paraguay, el papa hizo una parada de cuatro minutos en la cárcel de mujeres El Buen Pastor, donde 50 reclusas que integran el coro del penal le cantaron una canción preparada especialmente.

Durante su visita también acudirá un hospital que atiende a niños con cáncer, escuchará mensajes de organizaciones sociales y visitará el pobrísimo barrio asunceño de Bañado Norte.

El papa ofrecerá dos misas multitudinarias en suelo paraguayo, con lo cual sumarán cinco a lo largo de su gira sudamericana.

Esta es la segunda visita de un papa a Paraguay y la primera desde que el país recuperó la democracia en 1989. Cuando Juan Pablo II llegó en 1988 cuando el país vivía bajo la dictadura militar del general Alfredo Stroessner.

El pontífice se despidió el viernes más temprano de Bolivia con una visita a los reos de la prisión más violenta del país, a quienes pidió no caer en la desesperación.

En el penal de Palmasola, en las afueras de Santa Cruz, el pontífice llamó a los internos a evitar los enfrentamientos entre ellos y a las autoridades carcelarias a no humillar a los reos.

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