EEUU (EFE).- El secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, ordenó hoy una investigación interna sobre las relaciones de la organización con dos fundaciones involucradas en el escándalo de corrupción destapado esta semana por las autoridades estadounidenses.

Ban, según anunció su portavoz, ha encargado la auditoría a la Oficina de Servicios de Supervisión Interna (OIOS, por sus siglas en inglés), un órgano establecido en 1994 para controlar el buen funcionamiento de las Naciones Unidas.

La OIOS se encargará de revisar la “interacción” de la ONU con la Global Sustainability Foundation y el Sun Kian Ip Group, dos entidades vinculadas al empresario chino Ng Lap Seng, acusado de pagar sobornos al expresidente de la Asamblea General de la ONU John Ashe.

Según el portavoz de Ban, Stéphane Dujarric, entre otras cosas la investigación estudiará el uso de fondos recibidos de esas fundaciones.

El escándalo se destapó ayer martes cuando John Ashe, que presidió la Asamblea General entre 2013 y 2014, fue detenido en Nueva York acusado de embolsarse más de un millón de dólares en sobornos procedentes de empresarios chinos.

Junto a él, las autoridades estadounidenses detuvieron a otras cinco personas vinculadas con la trama, incluido un diplomático dominicano que supuestamente facilitó los sobornos a Ashe.

Se recuerda que Francis Lorenzo, hasta ayer embajador alterno de República Dominicana ante la Misión Permanente de la ONU, fue el encargado presuntamente de enlazar al expresidente de la Asamblea General de ese organismo internacional, John W. Ashe, a la supuesta red de tráfico de influencias y sobornos a través de la que un empresario chino gestionó beneficios para sus inversiones.

Por ahora hay constancia, al menos, de que Sun Kian Ip Group dio 1,5 millones de dólares a la Oficina de las Naciones Unidas para la Cooperación Sur-Sur, que está analizando en profundidad a qué se destinó esa donación.

Según Dujarric, Ban está comprometido a “asegurar que los fondos recibidos de esas entidades privadas se gestionaron correctamente de acuerdo a las reglas y reglamentaciones de la ONU”.

Además, señaló que la investigación de la OIOS es simplemente un “primer paso” en la respuesta al escándalo de corrupción alrededor de Ashe.

“El secretario general está preocupado por la seriedad de las acusaciones, que van al corazón del trabajo de las Naciones Unidas y sus Estados miembros”, dijo el portavoz, que subrayó que “no habrá tolerancia para ninguna corrupción en la ONU o en nombre de la ONU”. EFE

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