WASHINGTON, EFE.- El presidente de EE.UU., Barack Obama, dijo hoy que, de cara a los desafíos futuros, el país necesita un liderazgo “inteligente, estable y de principios”, al advertir sobre el peligro del aislacionismo y de “celebrar la guerra”.

“Tenemos que asociarnos con el mundo, no podemos retroceder”, sostuvo Obama durante un discurso en la ceremonia de graduación de la Academia de la Fuerza Aérea en Colorado.

Aunque no mencionó en ningún momento a Donald Trump, la intervención de Obama contuvo varias críticas veladas a las propuestas en política exterior y defensa del virtual candidato republicano a la Casa Blanca.

“Tenemos más alianzas con otros países que ningún otro”, subrayó Obama al anotar que esas asociaciones son “la base de la prosperidad y estabilidad global”, y que el mundo “mira” hacia EE.UU. para “establecer la agenda” y cuando hay problemas, no a otras naciones como Rusia o China.

También recordó que no ha dudado en “usar la fuerza” durante su mandato cuando lo ha creído necesario, pero alertó a la vez contra “celebrar la guerra” o “correr” para involucrar al país en un conflicto bélico.

“La guerra, no importa cuán nobles puedan ser nuestras intenciones, promete agonía y tragedia”, afirmó.

Según Obama, las decisiones que el presidente toma como comandante en jefe deben estar guiadas “por la inteligencia”, no por la “ideología”.

Durante su discurso, el mandatario defendió de nuevo su decisión de no intervenir militarmente en Siria e insistió en la necesidad de una solución “política” a la guerra civil en ese país.

En cuanto a Libia, también repitió la reflexión acerca de que “no se hizo lo suficiente” para estabilizar al país tras la intervención internacional de 2011 bajo el paraguas de la OTAN contra el régimen dictatorial de Muamar el Gadafi.

Obama no ha podido cumplir su promesa de campaña de poner fin por completo a las guerras en Afganistán e Irak.

El plan más reciente sobre Afganistán, donde actualmente EE.UU. tiene a 9.800 soldados, contempla mantener en ese país a unos 5.500 cuando Obama deje la Casa Blanca en enero próximo.

Mientras, en Irak más de 4.000 militares estadounidenses están involucrados en la campaña contra el grupo yihadista Estado Islámico (EI).

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