Washington, (EFE).- El presidente de EEUU, Barack Obama, se convertirá esta semana en el primer mandatario estadounidense en visitar España en quince años, un viaje que ha querido programar antes de abandonar el poder para destacar los lazos económicos entre las dos naciones y la cooperación bilateral en seguridad.

Hace más de cuatro décadas que ningún presidente estadounidense deja la Casa Blanca sin visitar España, y Obama se ha decidido a continuar esa tradición seis meses antes de dejar el poder, después de casi ocho años de contactos y acuerdos de seguridad con los Gobiernos de Mariano Rajoy y José Luis Rodríguez Zapatero.

“España es el único país grande de Europa que (Obama) todavía no ha visitado”, dijo a periodistas el asesor adjunto de seguridad nacional de la Casa Blanca, Ben Rhodes, a finales de junio. “(Obama) sintió que era importante viajar a España en su último año por esa razón, y también porque hemos trabajado mucho para intentar restaurar un mayor crecimiento económico en el sur de Europa” agregó Rhodes.

La relación con España ha cambiado mucho desde la última visita de un presidente estadounidense, la que hizo George W. Bush en junio de 2001, meses antes de los atentados del 11 de septiembre en EEUU.

Esos ataques modificaron drásticamente el esquema transatlántico de cooperación en seguridad, reorientado para la lucha contra el terrorismo de Al Qaeda y posteriormente del Estado Islámico (EI).

El papel de España en la guerra de Irak y su posterior retirada de ese país se convirtió durante años en el tema predominante en la relación, en la que, sin embargo, siempre hubo espacio para la alianza en la OTAN, la cooperación en Afganistán, el Norte de África y el Sahel, y el interés compartido en Latinoamérica.

De esos temas habló Obama con Zapatero durante su visita a Washington en 2010 -después de varios años de desencuentros con la Administración de Bush- y también con Rajoy cuando le recibió en enero de 2014 en la Casa Blanca.

En los últimos dos años, los contactos bilaterales se han acelerado, especialmente desde septiembre de 2014, cuando Obama incluyó al rey Felipe VI entre los cuatro únicos dignatarios del mundo con los que se reunió durante la Asamblea General de la ONU.

Estados Unidos ha agradecido especialmente la participación de España en la coalición contra el EI y la llegada, entre 2014 y 2015, de los cuatro buques destructores estadounidenses que conforman el escudo antimisiles de la OTAN en la base naval de Rota (Cádiz).

En junio de 2015, ambos gobiernos firmaron un acuerdo que convirtió a Morón (Sevilla) en una base permanente de fuerzas estadounidenses para operaciones en África, el Mediterráneo y otras regiones, con una presencia permanente de 2.200 militares y 500 civiles estadounidenses, así como 26 aeronaves.

El secretario de Defensa de EEUU, Ashton Carter, visitó esa base el pasado octubre, mientras que el secretario de Estado, John Kerry, viajó ese mismo mes a Madrid y firmó una declaración de intenciones sobre la limpieza de tierra contaminada en la localidad española de Palomares tras el accidente nuclear de 1966. Esos contactos han allanado el terreno para la visita de Obama, que llegará a España a última hora del sábado, procedente de la cumbre de la OTAN que se celebrará en Varsovia.

La primera parada de Obama será Sevilla, donde pasará unas horas el domingo antes de visitar la base naval de Rota y trasladarse esa misma tarde a Madrid. Aunque la Casa Blanca no ha confirmado aún su agenda oficial, se espera que Obama se reúna el lunes 11 con Rajoy en el Palacio de la Moncloa y con el rey Felipe VI en el Palacio de la Zarzuela, y que despegue esa misma tarde rumbo a Washington.

La breve visita dejará poco tiempo para la recreación, y no habrá espacio, por ejemplo, para una visita a la Alhambra de Granada como la que Bill Clinton hizo junto a su familia en 1997, y que el actual alcalde de la ciudad andaluza, Francisco Cuenca, había solicitado en una carta oficial a la embajada estadounidense en Madrid.

Tampoco tendrá tiempo Obama de visitar los Sanfermines de Pamplona, algo que el portavoz de la Casa Blanca, Josh Earnest, aseguró el mes pasado que “probablemente” le interesaría al presidente, pero que sería difícil encajar en su itinerario.

Obama, que ya visitó España en 1987 cuando tenía 26 años y recorría Europa de camino a Kenia para conocer a su familia paterna, lleva años asegurando que quiere volver al país europeo, al que dedica unos párrafos en su libro de memorias “Sueños de mi padre”.

Cumplirá así con una tradición iniciada en 1970 por Richard Nixon, el segundo presidente estadounidense en visitar España después de Dwight Eisenhower en 1959, y que han continuado todos los mandatarios norteamericanos a partir de entonces.

Deja un comentario