Jean Bayard Moïse cruzó a República Dominicana en 1998. Se asentó en Elías Piña donde trabajó cosechando maní, sembrando y cortando arroz. Luego cogió para la capital y desde entonces vende frutas. Ahora en Gazcue.

Nunca ha tenido problemas con los dominicanos. “Ni un día, ni medio día”. Así de enfático quiso ser para explicar lo bien y adaptado que se siente en la sociedad dominicana. “Me va bien, gracias a Dios”, dice.

Tiene tres hijos, un varón y dos hembras. Los niños NO han tenido problemas para apuntarse y estudiar en ESCUELAS DOMINICANAS.

“¿Te devolví?”, pregunta a un cliente, entre piñas, guineos y mangos, mientras conversa y habla sobre el Plan Nacional de Regularización.

Por la radio se enteró del Plan, “de una cuestión para nosotros los haitianos, para regularnos aquí en la República Dominicana”. Y le ha parecido bien: “Eso es importante, porque uno que está legal en un país, eso es siempre mejor, mejor para uno mismo”.

Sus amigos dominicanos insistían todos los días: “No te quedes atrás”, para que fuera a regularizarse. Lo hizo. Se regularizó. Tiene su carnet.

Jean Bayard menciona los beneficios que tendrá: “YA uno va a poder ANDAR mejor, sin NINGÚN susto, cualquier cosa de MÉDICO, tienes tus documentos, te ATIENDEN mejor. VISITAR a mi mamá en Haití y volver”. Sin pwoblem.

Lo que el gobierno haitiano no quiere admitir, Jean Bayard lo tiene muy claro: con el Plan de Regularización y la aplicación de la ley 169-14, él y más de 350 mil haitianos podrán disfrutar de DERECHOS que nunca tuvieron en Haití, precisamente porque su gobierno se los NEGÓ.

Ante TANTA VERDAD como la de Jean Bayard, muchos aquí y en el mundo, cada vez más personas quieren saber: ¿por qué TANTA MENTIRA?

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