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Por: Tomás E. Montás

La gama de expresiones de Maduro reflejan que eloquecío luego de su proclamación por CNE.

El mensaje de odio en Venezuela se acrecienta a medida que los dos polos, uno en el gobierno y otro en la oposición, radicalizan sus expresiones, sobre todo la cúpula gobernante que con la proclamación de Nicolás Maduro Moro como presidente electo, se envalentonan con declaraciones de contenido violento, amenazantes y miedos.

El proclamado presidente de Venezuela se declaró este martes “dictador” al declarar que no permitirá a Henrique Capriles y sus seguidores dirigirse este miércoles a la sede del Consejo Nacional Electoral (CNE) al tiempo que instó de manera amenazante a periódicos y otros medios de prensa “a que se definan, con la oposición o con el gobierno”.

Aunque cuando a veces se ufana de ser demócrata, Maduro, de modo imperativo proclamó “yo no lo voy a permitir” cuando enfatizó, al repetir el caso, que no iba a permitir que Capriles vaya con su gente al CNE.

Seguidamente lo acusó de ser responsable de las muertes acaecidas en la víspera durante el “cacerolazo” que se sintió en toda Venezuela y amenazó con llevarlo a la justicia para que responda también de otros desmanes como quema de locales del partido oficialista.

Capriles había pedido que la manifestación de protesta sería pacifica y advirtió a sus seguidores que no se dejaran provocar “porque ellos son unos cobarde, se esconden y hacen cosas para atribuirlos a otros, de lo que dijo hay que cuidarse, porque señaló son prácticas fascistas a lo que están acostumbrados.

Había dicho Capriles que no era necesario recurrir a la violencia y que él era “enemigo de la violencia” que los reclamos fueran pacíficos porque era un demócrata.

Capriles en una comparecencia ante la prensa internacional pedía a sus seguidores convocados para la visita que realizaría al CNE que se recogieran, que se quedaran en sus casas, que no se movilizaran, que no asistieran, porque tenía informes fidedignos de la inteligencia del gobierno, de que la manifestación se iba a aprovechar para producir violencia (para esconder de lo que ahora se trata, el conteo de los votos), dijo tener los informes de que se estaban repartiendo camisetas a jóvenes a los que se utilizarían para producir actos de violencia.

Al atribuirle a Capriles la condición de “fascista” y de ser un “hitleriano” Maduro expresó que lamentaba los hechos acontecidos el lunes al denunciar que la casa de la ejecutiva del CNE, Tibisay Lucena, fue atacada atribuyendo la acción a seguidores de Capriles.

Nicolas Maduro en una de sus tantas declaraciones del día, dijo en una reunión en PDVS: “Gobernador que no me reconozca no lo reconozco. No reconozco gobernador golpista así de sencillo”, dijo además, que en este caso entregaría los recursos directamente al pueblo, expresión con la que se declara ser Ley, Batuta y Constitución, en violación de la manoseada carta magna Venezolana.

Este martes en todos los puntos del CNE se colocaron tanquetas y un camión de agua sucia, que los venezolanos llaman “Ballena” para impedir los reclamos de la oposición, en una medida con la disposición hasta de matar.

Entrada Venezuela en el proceso post electoral ahora, como van las cosas, es que las cúpulas políticas están más divididos para el logro de la paz que tiene en la no violencia el diálogo.

Cientos de personas seguidoras de Capriles están en las calles y pandillas motorizadas cialistas andan por todos lados amedrentando a los que reclaman.

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