LA PAZ, (EFE).- Los presidentes de Bolivia, Evo Morales, y de Venezuela, Nicolás Maduro, abordaron este martes un plan de cooperación y desarrollo conjunto de sus países para los próximos diez años con el que buscan “fortalecer el hermanamiento y la unión”.

Para diseñar este plan, los mandatarios y sus ministros se reunirán en enero próximo, anunció Maduro, aunque no precisó la fecha ni el lugar donde se efectuará ese encuentro.

Maduro y Morales se reunieron hoy en el pueblo de Tiquipaya, en la región boliviana de Cochabamba (centro), donde ambos asistieron en la víspera al cierre de un foro social sobre cambio climático.

“Hemos hablado de un plan 2025, un plan de diez años Bolivia-Venezuela para juntar todo lo que se está creando desde la revolución democrática cultural de Bolivia, desde la revolución bolivariana, desde el concepto del socialismo comunitario que ha surgido como alternativa postcapitalista, postneoliberal en Bolivia, en Venezuela y en América Latina”, dijo Maduro.

El gobernante venezolano no dio más detalles sobre el contenido del plan, pero sí abundó en elogios a Morales por la tarea realizada en Bolivia. “No es fácil remontar 500 años de colonialismos, de imperialismo, pero aquí vamos remontando la cuesta y viendo el siglo XXI bien adelante”, sostuvo.

Recordó, además, que en 2025 se celebrará el bicentenario de la fundación de Bolivia.

Para celebrar los 200 años de fundación del país, el Gobierno boliviano se ha planteado una serie de metas sociales y económicas hacia el año 2025, dentro de la llamada “Agenda Patriótica”.

El cumplimiento de la citada agenda es el argumento que esgrimieron los partidarios de Morales para promover un referendo con el que buscan reformar la Constitución para permitir al mandatario presentarse a los comicios del 2019 con miras a un cuarto mandato hasta el 2025, algo que ha criticado la oposición.

A su turno, Morales no se refirió ni a su posible reelección ni al tema del plan conjunto con Venezuela, pero destacó la importancia de repasar la agenda bilateral con Maduro y las “tareas” que les dejó el fallecido mandatario venezolano Hugo Chávez.

“Es importante seguir revisando, avanzando como hicimos hasta ahora, compartir las grandes responsabilidades que tenemos como presidentes y como gobiernos para bien no solamente de los pueblos de Bolivia y de Venezuela, sino tenemos una enorme responsabilidad de liberarnos en el continente y en el mundo”, sostuvo.

Señaló que la visita de Maduro “siempre es una gran fortaleza” y mencionó que Chávez aún es recordado en Bolivia, sobre todo por los sindicatos leales al oficialismo.

Morales también expresó su solidaridad a su colega venezolano “por todas las agresiones, provocaciones que vienen del imperio”.

En la reunión, los mandatarios repasaron la agenda bilateral, incluidos asuntos de comercio, energía y defensa.

En cuanto al área energética, Maduro indicó que su Gobierno está interesado en replicar el modelo que usó Morales en Bolivia para instalar conexiones de gas natural domiciliario.

Los gobernantes también dialogaron sobre cooperación militar y la importancia de intercambiar experiencias para fortalecer a las Fuerzas Armadas, a las que Maduro identificó como “la columna vertebral de los procesos de independencia” de sus países.

Dentro del área militar, Morales y Maduro también se plantearon “reanimar” la Escuela de Defensa de la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (Alba), que funciona desde 2011 en la región boliviana de Santa Cruz (este).

Según Maduro, se buscará que la escuela tenga nuevas propuestas de formación, cursos e intercambio de experiencias.

Otro asunto abordado por los presidentes fue la crisis en Brasil, donde en estos días se definirá en la Cámara de Diputados la posibilidad de enjuiciar a la presidenta Dilma Rousseff por unas supuestas maniobras realizadas por su Gobierno para maquillar los resultados fiscales correspondientes a 2014.

Los mandatarios expresaron preocupación ante lo que consideraron un supuesto intento de “golpe de Estado” contra Rousseff y advirtieron de que no permitirán que esas acciones se concreten.

“Nosotros no nos vamos a quedar callados frente a un intento de golpe de Estado en Brasil ni en ningún lugar de América Latina y el Caribe, ni nos vamos a dejar maniatar, ni tapar la boca. Vamos a hablar con voz clara y abierta para apoyar al movimiento popular y al pueblo de Brasil”, afirmó Maduro. EFE

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