NUEVA YORK._ Miles de dominicanos y dominicanas, se beneficiarán por la nueva medida migratoria ordenada por el presidente Barack Obama, que establece que los conyugues de residentes permanentes que hayan entrado ilegalmente a los Estados Unidos, no tengan, que irse a sus países de origen a esperar un perdón que deben solicitar a las autoridades migratorias, para legalizar su estatus migratoria.

Hasta ahora, los conyugues de esos residentes, que entraron a los Estados Unidos con “machetes” (otros nombres), por la frontera o se quedaron al caducar sus visas de turistas o trabajo, tenían que regresar a sus naciones y esperar 10 años como castigo por la violación a las leyes migratorias, a le espera de que se les concediera la conmutación.

La mayoría, no se va debido a que por el largo tiempo, temen perder a sus esposas, esposos, con lo que se destruirán las familias.

En la diáspora dominicana hay miles de esos casos, por lo que la nueva medida, beneficiará a los criollos en esa situación.

La iniciativa, ordenada por Obama, fue firmada por el Secretario de Seguridad Nacional, Jeh Johnson, este 15 de julio y entrará en vigencia después que se publique en la Gaceta Oficial del gobierno federal.

Al momento de firmar la orden presidencial, sólo los conyugues de ciudadanos americanos, tenían el privilegio de quedarse en los Estados Unidos, aunque hubieran entrado ilegalmente al país.

La ley, entró en vigencia en 1996, cuando el entonces presidente Bill Clinton, cediendo a presiones de los republicanos, promulgó una reforma migratoria, que también incluye castigos retroactivos por delitos graves y sentencias de un año o más en la cárcel.

Esa reforma ha dado como resultado, las deportaciones de cientos de inmigrantes, que sólo han cometido delitos calificados como civiles y no criminales, como en los casos de una infracción de tránsito, acusaciones de “resistencia al arresto” por reclamarles sus derechos a policías, tirar basura, beber u orinarse en las calles o áreas públicas o fallar en someter documentaciones a inmigración, siendo acusados de “fraude”.

La sanción oscilaba entre tres a diez años, dependiendo de la discreción de los oficiales migratorios y en caso de negárseles la petición, los que tienen que irse, estarán de vuelta a Estados Unidos en una semana, según explicó la bogada experta en inmigración Naimeh Salem, con sede en Houston (Texas).

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