“Una abundante lista de beneficios para la salud en tan solo una fruta que se encuentra disponible en cualquier supermercado”. Así lo expresa la nutrióloga clínica, Wendy Santos. Se refiere a la fresa, un fruto extraordinario y popular en todo el mundo por su delicioso sabor y sus innumerables propiedades para la salud.

La fresa ha sido estudiada por científicos de todo el mundo. Está incluida entre las 11 frutas más consumidas en Estados Unidos. Científicos norteamericanos han concluido que, en una relación gramo a gramo, la fresa contiene mayor cantidad de vitaminas C, E y betacarotenos, los tres antioxidantes por excelencia, explica la especialista.

Investigaciones recientes han demostrado que ingerir fresas a diario podría reducir el riesgo de cáncer de mama, de pulmón y próstata, así como prevenir enfermedades cardíacas, proteger contra el Alzheimer, la osteoporosis, mejorar la memoria y el aprendizaje, combatir el colesterol malo (LDL), favorecer la digestión y disminuir la posibilidad de desarrollar una enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC) en los fumadores, según dice Santos.

Su naturaleza

Este colorido fruto, que crecía en forma silvestre en Europa, pertenece al género fragaria, que se relaciona con la fragancia que posee.

En realidad, la fresa no es el fruto de la planta que la produce, sino una parte del tallo modificada, es decir, los pequeños granitos amarillos o negros adheridos a su superficie no son las semillas, sino la fruta en sí.

Aporte nutricional

En lo que se refiere a las calorías de 30 a 36 kilogramos, cada 100 gramos es menos que lo que aporta una similar porción de melón o sandía.

Hacen un aporte inapreciable de proteínas y grasas de 0.6g/100gramos y 0.3 g/100 gramos, respectivamente.

Minerales: gran aporte de potasio, hierro y folatos o ácido fólico y bajo contenido de sodio.

Ácidos orgánicos presentes en las fresas: ácido salicílico, precursor de la aspirina, por lo que aquellas personas alérgicas a la aspirina pueden serlo también a las fresas.

Es muy importante destacar que las fresas son ricas en antocianinas, un flavonoide, pigmento vegetal con acción altamente antioxidante, que reduce la síntesis de colesterol hepático.

Intolerancia a la fresa

La nutricionista recomienda a las personas alérgicas a la fruta tener en cuenta la cantidad que consuman, ya que una elevada ingesta puede traer como consecuencias picor y erupciones cutáneas.

Advierte que las personas con tendencia a la formación de cálculos urinarios de tipo oxálico no deben consumir grandes cantidades de fresas, pero sí de forma moderada.

¿CÓMO CONSUMIR LAS FRESAS?
A la hora de comprarlas, la nutricionista aconseja tener en cuenta: • La apariencia, pues de esto depende, en gran parte, su calidad. Es ideal que se vea fresca, de color rojo intenso y consistencia firme. Sus hojas deben ser verdes y no estar marchitas.

• Hay que evitar las que tengan zonas blancas, así como las magulladas. No pase por alto que cuando están maduras se deterioran muy rápido, por lo que es conveniente lavarlas y comerlas de inmediato. Si quiere conservarlas, debe congelarlas.

• La clave es no quitarle la piel, ya que la mayor parte de los beneficios de los antioxidantes contra el envejecimiento se encuentran en ella.

BENEFICIOS DEL CONSUMO DIARIO DE FRESAS
1 Gracias a su poder alcalinizante, favorece la eliminación de ácido úrico a través de la orina. Es diurética y aumenta la producción de orina.

2 En las personas que padecen arteriosclerosis o angina de pecho, como también aquellas que han sufrido infarto de miocardio y en los que tienen falta de riego sanguíneo en los miembros inferiores o en el cerebro, se recomienda el consumo de fresas, debido a su gran poder antioxidante, su bajo aporte de sodio, de grasas y su alto contenido en potasio.

3 Ayudan a combatir el estreñimiento.

Las fresas son ricas en fibra soluble, facilitan el tránsito intestinal, sobre todo lo regula. Desinflama la circulación venosa del vientre, por lo que su consumo resulta conveniente en casos de hemorroides, ascitis, que es la retención de líquidos en el abdomen, y en trastornos del hígado, como la cirrosis y la hepatitis crónica.

4 Para el cáncer. El consumo de un alimento con antioxidante resultará beneficioso cuando se cruza con problemas oncológicos o aun así cuando se ha salido de ellos.

5 Las fresas contienen fenoles, un compuesto químico. La antocianina es un tipo de fenol muy abundante en las fresas, que le proporciona su característico color. Es conocida también por sus poderosas cualidades como antioxidante natural que mantiene la salud de las células.

6 Es un antiinflamatorio natural. Los fenoles ayudan también a luchar contra los procesos inflamatorios del organismo. La fresa contiene manganeso, mineral que actúa como un potente antioxidante y antiinflamatorio natural. Una taza de fresas contiene 21 gramos de manganeso.

7 Potencian la salud ocular. Algunos estudios han señalado que las fresas mejoran la salud de los ojos al disminuir el riesgo de degeneración macular.

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