Benito Montas
Benito E. Montas Domínguez

Por Benito E. Montás Domínguez

Benito Montas
Benito E. Montas Domínguez

El Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española, define la palabra corrupción en su acepción de derecho en las organizaciones públicas o privadas como: “…, práctica consistente en la utilización de las funciones y medios de aquellas en provecho, económico o de otra índole, de sus gestores.”

Por lo tanto, podríamos indicar que la corrupción en términos políticos es el mal uso público (gubernamental) del poder para conseguir una ventaja ilegítima, generalmente secreta y privada. El término opuesto a corrupción política es transparencia.

En ese sentido la Organización de las Naciones Unidas (ONU), el 31 de octubre de 2003, en  Asamblea General dictó la Resolución 58/4, que proclamó el 9 de diciembre Día Internacional contra la Corrupción.

La Asamblea General de la ONU en dicha ocasión afirmó: “La corrupción es un complejo fenómeno social, político y económico, que afecta a todos los países. Por ejemplo, socava las instituciones democráticas al distorsionar los procesos electorales, pervertir el imperio de la ley y crear atolladeros burocráticos, cuya única razón de ser es la de solicitar sobornos. También atrofia los cimientos del desarrollo económico, ya que desalienta la inversión extranjera directa mientras a las pequeñas empresas nacionales les resulta a menudo imposible superar los «gastos iniciales» requeridos por la corrupción.”

En conmemoración de dicho día un grupo de organizaciones sociales del país y personalidades del ámbito político y la vida pública nacional se dieron cita en el  monumento a la independencia financiera de la República Dominicana, popularmente conocido como obelisco hembra. Sin embargo, cabe preguntar ¿Están luchando contra la corrupción administrativa gubernamental o por una persecución personal de supuesta corrupción?

Consideramos importante que el Estado dominicano deje de ser percibido como un Estado corrupto, y es de vital importancia que los ciudadanos se empoderen y exijan transparencia y respeto a sus derechos constitucionales. Ahora bien, también consideramos que debe tomarse una decisión en el sentido de sobre que se protesta. Una cosa es luchar contra la corrupción en sentido general, una cosa es luchar contra la corrupción política gubernamental y otra es luchar contra corruptos preferidos.

No decimos que usted no deba expresar su descontento con lo que considera que es corrupción, pero eso no lo hace poseedor de la verdad absoluta, aun teniendo las supuestas pruebas, estas deben ser estudiadas y aceptadas o rechazadas como válidas por los organismos que se han establecido para ello. Aun, puede usted tener su corrupto favorito, pero no por ello esa persona tendrá que ser el corrupto preferido de otros. Es lamentable, que en tan bello gesto de la espontaneidad del ejercicio democrático por parte de los ciudadanos que han comprendido la necesidad del empoderamiento político ciudadano se esté alineando todos los cañones hacia una sola posición, la persecución de un ex-presidente y de dos exfuncionarios públicos.

La lucha contra la corrupción es más, y debe estar separada de, el deseo legítimo o no de que se encarcelen a exfuncionarios gubernamentales, cosa que no ocurrió en el pasado como una iniciativa de los gobiernos anteriores. Con el inicio de un nuevo gobierno, con solo unos pocos meses de servicio del actual presidente Danilo Medina, la lucha por la transparencia y, por lo tanto, en contra de la corrupción debería de concentrarse en la vigilancia constante y comprometida de aquellos que desean la trasparencia, pero esto, hecho en todos los niveles y en todas las instituciones, sin corruptos favoritos.

Ha sido un paso hacia la transparencia la forma en que se han realizado algunas actividades que eran caracterizadas por la poca transparencia en el pasado, asignación de obras a ingenieros, asignación de permisos de importación, destitución de ministros señalados como poco coherentes con las políticas de austeridad que el gobierno a tomada al inicio de su gestión. El traslado personal y sin previo aviso del presidente Danilo Medina a comunidades para comprobar en persona deficiencias e inconformidades y gestionar las soluciones.

“Todo lo Posible es Superable” y los niveles de corrupción deben bajar en la medida que se aumenten los niveles de trasparencia administrativa, aun cuando no podemos simplemente olvidarnos del pasado y ya, debemos mirar hacia adelante y luchar contra la corrupción que pueda surgir ahora, porque el dinero perdido en el pasado no podrá ser recuperado, pero podemos luchar para que no se pierda mucho más.

Creemos fervientemente que quienes dirigen el movimiento que llevó miles de personas al Parque Independencia y que llevó a cientos al obelisco hembra tienen que hacer un alto en el camino, reflexionar y revisar las diferencias entre ambas actividades, encaminarse a separar la lucha contra la corrupción de las acciones puramente políticas en contra un posible futuro candidato presidencial, si es que en realidad la lucha es por la transparencia administrativa.

Todo aquel que haya cometido un acto irregular en la administración de fondos públicos debe responder ante los tribunales de la República, y creemos que todo el posea las pruebas para dicho sometimiento debe hacerlo. Sin embargo, dañar un movimiento cívico que ha nacido sin apasionamientos políticos, espontáneamente en el seno de la sociedad, con moldear una línea política terminará alejando a muchos, eso solo hará un flaco servicio a la lucha ciudadana por la transparencia de las instituciones gubernamentales.

¡A luchar por la transparencia gubernamental!, manos a la obra, vigilemos y protestemos con un verdadero sentido de ciudadanía constitucional.

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