La estrella conversó con Marie Claire (en su edición de agosto) sobre lo mucho que le costó lidiar con la fama: “Prendio fuego mi universo y lo vi arder. Hablando con franqueza fue un período muy traumático a principios de mis veinte años que despertó algo en mí que era un poco más… salvaje”, explica.

“El público me quemó pero eso está bien, puedo soportarlo. No estoy muerta”, añade.

Mucho antes de ser famosa, Stewart era ridiculizada. Cuando tenía 13 años y lucía un poco masculina las cosas se le complicaron. “De repente no era cool ser una más entre los chicos”, relata.

Una vez, un amigo anunció a gritos, frente a un grupo: “Kristen no es una chica. ¿Qué es?”. Stewart describe así ese acontecimiento: “Fue como si hubiera acabado de morir. Todo un momento cliché, de muchas inseguridades cuando me odié a mí misma”.

Al recordar, agrega: “Mucha gente dice: ‘Oh debe ser fácil para ti’. ¿Tú crees que porque soy actriz no me odié a mí misma’”.

“Cuando era joven quería estar con los adultos, y que me trataran como adulto. Era más abierta y tenía mucha confianza en mí misma. Aún intento recuperar eso”, dice la actriz de Camp X Ray.

El giro exitoso en Panic Room seguido de la serie de Crepúsculo no facilitó su vida. “Entre los 15 y los 20 años fue intenso. Estaba muy ansiosa. Era una obsesiva del control, si no sabía cómo resultaría algo, me enfermaba o me encerraba o me inhibía de forma debilitante”, cuenta.

¿Cómo la actriz superó la ansiedad? “En un punto debes dejarte llevar y permitirte vivir. Finalmente he logrado obtener mucho de la vida. Viví de forma dura siendo muy joven y yo me hice eso a mí misma, pero he encontrado llegar al otro lado no dura, sino fuerte. Tengo la habilidad de perseverar y no tenía eso antes. Es como cuando te caes duro, la próxima vez te dices: ‘¿Y qué? Ya me he caído antes’”.

Hoy acepta sus emociones. “Antes me avergonzaba el llorar todo el tiempo, ahora creo que es un regalo sentir las cosas”, aclara.

En conclusión, comenta Stewart: “Necesitaba caer varias veces para aceptar la lección. Pero no lo cambiaría por nada, para ser honesta. Estoy orgullosa de haber podido avanzar y no caer en cada cráter mental. Eso es algo nuevo para mí. La edad me ha hecho más inteligente y tranquila. Y es maravilloso”.

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