Por:  Benito Enrique Montás.-

Corría el año de 1994, contienda política, lucha por el poder, dos rivales, dos ideologías, un destino, el solio presidencial.

A la sazón el Dr. José Francisco Peña Gómez, candidato presidencial por el Partido Revolucionario Dominicano (PRD) enfrentado con el Dr. Joaquin Balaguer candidato presidencial por el Partido Reformista Social Cristiano (PRSC), en un lejano tercer lugar Juan Bosch candidato por el Partido de la Liberación Dominicana (PLD).

La historia se dirigía a entregar el poder al partido blanco, al gran líder de las masas, Peña Gómez, quien se suponía llegaría a ser el presidente del país y con eso cumpliría el sueño de los más desposeídos en su lema “Primero la Gente”, clara alusión a que la inversión de un gobierno debería estar destinada al desarrollo de los seres humanos que componen su sociedad, para que a través del crecimiento intelectual y humano se dispusiera un desarrollo social y económico sostenido que redujera considerablemente las desigualdades sociales y la pobreza directa.

Pero no ocurrió, lo impidieron manos criminales, pues el fraude electoral es penado en República Dominicana, con ello truncaron los sueños, los anhelos de miles de dominicanos que cifraron sus últimas esperanzas en la figura de José Francisco Peña Gómez en esa coyuntura. Pero ¿que pasó?

La argumentación es variada, no darían las pocas líneas que deseo exponer para decir todo lo que pasó, lo que hizo la policía, lo que hizo el gobierno de turno, lo que hicieron empresarios, lo que hicieron líderes eclesiales, lo que hicieron los jueces de la Junta Central Electoral de entonces, pero la historia está ahí usted podrá buscarla.

Ahora bien, a lo que sí quiero llamar la atención es a un hecho terrible y al que pocos se han referido. En 1996 el PRD teniendo un candidato contrario joven, nuevo en cierto sentido en el ámbito electoral, pero con una estrella, reconocida inclusive por el líder al que enfrentaba. El Dr. Leonel Fernández se alzaba con un 38% del electorado en una primera vuelta, llevando al PLD de 13% a 38%, ganando veinticinco puntos porcentuales, los reformistas obtuvieron 15% con Jacinto Peynado, el PRD con Peña Gómez en esa ocasión obtuvo el 47 por ciento.

Al mirar los números y compararlos con el año 1994, ciertamente se demuestra a la simple vista el fraude electoral que se había cometido contra el Dr. Peña Gómez.

Lo peor de todo, a lo cual se han referido muy poco hasta el día de hoy, fueron los números que asignaron las encuestas en 1994 a los candidatos presidenciales, a Peña Gómez y el PRD, precisamente la firma Gallup asignó 37.9% en abril de 1994, a Joaquín Balaguer del PRSC asignaron unos puntos por encima. Tanto en el 1990 como en el 1994, dicha firma encuestadora mostraba la tendencia electoral que al final la JCE dio y sin embargo en ambos casos hubo un fraude electoral.

Estos números crearon la percepción general de que Balaguer ganaría las elecciones.  Finalmente terminaran ratificando el conteo de la JCE, con todo y que hubo un fraude colosal verificado, nacional e internacionalmente, que llevó a una crisis general que redujo el periodo presidencial a dos años, sin embargo las encuestas dieron en abril los resultados que al final dio la JCE.

Entonces, según las firmas encuestadoras ¿Hubo fraude en 1994? No. Ellas acertaron en el resultado final del conteo, negaron desde antes del fraude la victoria al PRD y al final sus datos se verificaron con la Junta.

Entonces, vuelvo y pregunto ¿Hubo o no hubo un fraude electoral en el 1994? Sí, lo hubo, quienes se equivocaron fueron las firmas encuestadoras las cuales demostraron estar en connivencia con el gobierno para generar un fraude en las urnas al que pudiera decírsele que las firmas encuestadoras daban precisamente esos resultados. Engaños mediáticos, intentos anticipados de fraude, hicieron el fraude en los números de las encuestas y luego lo llevaron a la práctica.

Hoy la intención se ve a las claras como en aquel entonces, solo que en estos momentos tenemos esa experiencia del 1994 para tomar las medidas de lugar.

Deseo recordar a quienes han decidido ejecutar lo mismo que en el 94, que primero recuerden como terminó, segundo hoy no está José Francisco Peña Gómez con nosotros, aquel que tenía el poder de su voz para llamar a la calma a las masas exacerbadas, pero tampoco están ninguno de los grandes líderes a los que el pueblo les hacia caso sin más.

Las evidencias están en el pueblo, los gritos de alerta se han dado, las muestras de secretismo y de deseo fraudulento se han dado desde la JCE, la no trasmisión simultánea de las actas y la obstaculización a Participación Ciudadana para que observe las elecciones, que según algunas encuestas, incluida la Gallup del 94, dicen que ganaría precisamente en primera vuelta y siendo el presidente de la JCE un miembro del comité central del PLD, resulta suspicaz que tome esas medidas con la seguridad de la victoria que le ofrecen las encuestas de su partido.

Es de suponer que el PLD debería ser el más interesado en la transparencia del proceso, en que el pueblo sepa lo más rápido posible de su supuesta victoria, pero al contrario desean el secreto y la no transparencia del proceso, eso no lo entiendo, eso no está claro.

A los implicados les decimos recuerden 1994, recuerden que los líderes del pueblo de ese entonces ya no están, ¿Quién detendrá las masas después de ir a votar por un cambio y que vean que su deseo y anhelo sea vulnerado? Por último, ¿Quien se hará responsable de la sangre que se pueda derramar ese día?