Puerto Príncipe, EFE.  Los haitianos acuden de nuevo a las urnas el próximo domingo para elegir a un nuevo presidente que deberá sacar al país del estancamiento político e institucional en el que se encuentra inmerso desde hace más de tres años.

Las diferencias entre el Ejecutivo y el Legislativo haitiano han obligado a aplazar en los últimos años el proceso democrático con el retraso continuado de los comicios legislativos y municipales que debieron haberse celebrado en 2014.

En enero de este año concluyó la legislatura de un segundo tercio de los senadores y de la Cámara de Diputados, por lo que desde el día 12 de ese mes, coincidiendo con el quinto aniversario del devastador terremoto de 2010 que azotó Haití, el presidente Michel Martelly gobierna por decreto, posibilidad permitida por la Constitución, tras el cese del Congreso Nacional (bicameral).

El 12 de marzo de este año, el Consejo Electoral Provisional (CEP) convocó para el pasado 9 de agosto la primera ronda para elegir a 20 senadores y 118 diputados.

Estos comicios, en los que fallecieron 10 personas en actos violentos, fueron criticados por supuestas irregularidades por parte de varios organismos internacionales.   De ellos salieron elegidos, de acuerdo con los resultados definitivos, dos candidatos al Senado y ocho a la Cámara de Diputados.

A su vez, el CEP convocó para el próximo domingo la primera ronda de las presidenciales y la segunda de las legislativas, además de las municipales.

Ni las continuas intervenciones de la Iglesia católica ni las peticiones de la comunidad internacional han logrado poner orden en el sombrío panorama político y económico del país más pobre de América.

La culminación de la actual crisis política llegó con la dimisión a mediados de diciembre de 2014 del mediático ex primer ministro Laurent Lamothe, en medio de violentas manifestaciones casi diarias que solo lograron enardecer más el ambiente.

Lamothe fue sustituido por decreto por el miembro de la oposición moderada y exalcalde de Puerto Príncipe Evans Paul, cuya llegada al Gobierno logró aminorar las protestas y allanó el camino hacia las tan reclamadas elecciones.

Sin embargo, en lo que va de 2015 ya han dimitido seis ministros y un secretario de Estado de su Gobierno, así como un consejero electoral- Nehemie Joseph, miembro del Consejo Electoral Provisional (CEP) desde enero pasado.

La segunda vuelta de las presidenciales tendría lugar, en caso necesario, el 27 de diciembre, así como los comicios locales para la elección de representantes de las oficinas de los consejos locales de administración de secciones (CASEC) y de las Asambleas de Secciones Comunales (ASEC), entre otros.

Los haitianos elegirán en las urnas, entre más de cincuenta candidatos -en la anterior se presentaron 19-, al sucesor de Martelly, quien constitucionalmente no se puede presentar a un segundo mandato consecutivo.   Martelly gobierna el país desde el 14 de mayo de 2011.

Pese al estancamiento institucional en que se encuentra, Haití ha logrado una mínima estabilidad política de la que no gozaba antes de 2010, año en el que un terremoto asoló parte de su territorio y causó la muerte a más de 300.000 personas y dejó 1,5 millones de damnificados.

Haití es el país más pobre de América y, según datos del Banco Mundial (BM), seis millones de haitianos viven sumidos en la pobreza con menos de 2,5 dólares al día.

Con una población de 10,3 millones de habitantes, la tasa de alfabetización es de un 48,7 %, según datos del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD).

La tasa de inflación en 2014, según el Fondo Monetario Internacional (FMI), se situó en el 3,95 %, y el Producto Interior Bruto (PIB) fue ese año de 8.980 millones de dólares.

La Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) indicó recientemente que el PIB crecerá en 2015 un 2 % y pronosticó una leve mejoría para 2016, con un crecimiento del 2,5 %. EFE

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