MONTEVIDEO, EFE.- El frustrado intento de envío por correo de 62 tarántulas desde Uruguay a República Dominicana que salió a la luz el pasado miércoles supone un nuevo caso de tráfico ilegal de animales y pone en peligro a esta especie arácnida, dijo hoy a Efe en Montevideo la investigadora Anita Aisenberg.

“Se trataría de un nuevo caso de tráfico de mascotas similar al acontecido en 2007, en aquel entonces obra de un ciudadano suizo que quiso enviar desde Uruguay más de 700 arañas con destino a Europa”, expresó Aisenberg, que trabaja en el Instituto de Investigaciones Biológicas Clemente Estable, con sede en Montevideo.

Dicho centro es el encargado de cuidar a las 57 tarántulas de la especie Grammostolas Quirogai que sobrevivieron al intento de ser enviadas por correo, en el interior de unas cajas plásticas metidas en tres sobres de manila.

Aisenberg dijo no estar segura de que la República Dominicana fuera su último destino y observó que desde hace ya varios años las tarántulas han adquirido mucho valor como mascotas en Estados Unidos y Europa, donde hay clubes y personas interesadas en tenerlas.

“Es algo totalmente ilegal en Uruguay. Hay un decreto del Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca que prohíbe la extracción de animales silvestres y su comercialización”, exclamó la investigadora.

Asimismo, apuntó que ya existen algunos indicios de quienes están involucrados en este caso pero sin que aún sea definitivo como para poder transmitirlo.

La Grammostolas quirogai es una especie de tarántula común en algunos departamentos (provincias) del norte de Uruguay, como Rivera, Salto y Tacuarembó; de hecho, los tres sobres fueron despachados desde este último territorio.

“Esta araña ha sido declarada como especie prioritaria para el Uruguay y hemos encontrado que podría tener problemas de conservación y por lo tanto es importante detener esto a tiempo por el valor de la especie en sí”, declaró la experta.

El fenómeno del tráfico ilegal de tarántulas afecta a otros países de América Latina y en algunos de ellos ha llevado a algunas especies a la extinción, advirtió Aisenberg.

“Hay países en los que las leyes son muy duras ante estas situaciones”, continuó la investigadora, que en lo que respecta a Uruguay dijo que es importante que la población entienda la importancia de preservar las especies y que el Gobierno ofrezca más apoyo.

El Instituto Clemente Estable depende del Ministerio de Educación y Cultura de Uruguay y se encargará de la rehabilitación de los ejemplares hasta que puedan ser devueltos al medio natural. EFE

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