El presidente de Indonesia, Joko Widodo, anunció hoy la apertura de una investigación para esclarecer las causas del accidente de un avión militar que se estrelló ayer en un barrio residencial y causó más de 140 muertos.

“La evacuación de las víctimas del Hércules ha concluido. He ordenado al Ministerio de Defensa y las Fuerzas Armadas una investigación completa”, dijo el mandatario indonesio en un acto publico en Java Occidental, según el medio Tempo.

El jefe de Estado expresó su intención de “fortalecer” el sistema de armamento de las Fuerzas Armadas para que no se repitan accidentes como el de la víspera.

“El objetivo más importante debe estar centrado en la independencia de la industria de defensa, de forma que tengamos el control completo del mantenimiento del equipo de defensa”, dijo Widodo.

El avión siniestrado en una zona residencial de Medan, la capital de la provincia de Sumatra del Norte, ha sido un Hércules C-130 construido en Estados Unidos en 1964.

El propio vicepresidente de Indonesia, Yusuf Kalla, reconoció que el aparato de transporte era “demasiado viejo, más de 50 años”, de acuerdo con el diario local Kompas.

El avión despegó el martes de Yakarta con 110 personas e hizo una parada en Pekanbaru, capital de la provincia de Riau, en Sumatra, donde se bajaron 20.

El Hércules llevaba a cabo una misión de transporte de personal y logística de unas bases a otras.

La aeronave prosiguió hasta Medan y aterrizó en la base aérea Angkatan Udara Suwondo, antes conocida como aeropuerto internacional Polonia.

Despegó en Medan y, menos de dos minutos después, el piloto, Sandy Permana, llamó a la torre de control para pedir autorización para regresar debido a un problema que había surgido.

El avión, que volaba una zona residencial, viró y a continuación se precipitó sobre una casa y un hotel.

La única parte del aparato que ha quedado reconocible ha sido la cola, que reposa sobre un montón de escombros, parte de ellos de un edificio de tres plantas, y cerca yace un coche calcinado.

Las Fuerzas Armadas dijeron en un principio que solo viajaban a bordo 12 militares, para luego empezar a reconocer que transportaba más personas, hasta los 113 que anunció anoche el jefe de la Fuerza Aérea, Agus Supriatna.

La última cifra oficial admitida hoy es 122 personas a bordo del avión.

El resto de las víctimas mortales del siniestro son indonesios que se encontraban en el lugar del accidente.

Muchos en Indonesia recurren a los vuelos regulares de la Fuerza Aérea para trasladarse o acceder a remotas zonas de un país formado por más de 17.000 islas, por lo que se trata de una práctica habitual aunque esté prohibida.

La familia del piloto de primera teniente Pandu Setiawan, una de las víctimas, esperó hoy a que las autoridades le entregasen su cadáver para poder enterrarlo en un cementerio junto a sus abuelos, según el medio digital Detik.

Otra familia de duelo esta jornada fue la de Saryanto, quien perdió la vida con 38 años de edad en el accidente aéreo.

Muryanto, de 43 años, relató a Detik que Saryanto era el más joven de nueve hijos y quiso seguir los pasos de su hermano mayor Sudiyono, que ingresó en la Fuerza Aérea y murió en un accidente de avión, también un Hércules, el 5 de octubre de 1991 en Java Oriental.

“En nuestra familia solo dos hicieron la carrera militar. Saryanto y Sudiyono. Ahora los dos están muertos”, se lamentó Muryanto.

Establecer la causa del accidente ayudará a los familiares de las víctimas a superar su dolor, pero el jefe de la Fuerza Aérea de Indonesia respondió hoy a los periodistas que todavía trabajaban en ello.

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