CIUDAD DEL VATICANO. El papa Francisco habló hoy de nuevo al abrir la sesión matutina del Sínodo de los obispos sobre la familia y aconsejó a sus participantes que no se dejen influir ni vean como único problema el de los divorciados vueltos a casar, informó el portavoz del Vaticano, Federico Lombardi.

En la rueda de prensa diaria sobre los asuntos tratados por los 270 padres sinodales, aquellos con derecho al voto, Lombardi explicó que durante la sesión el papa dijo: “No tenemos que dejarnos condicionar o reducir nuestro horizonte sinodal como si el único problema fuera el de dar la Comunión a los divorciados que se han vuelto a casa, hay que tener en cuenta la amplitud de los temas a tratar”.

Pero también Francisco puntualizó que los documentos que se deben considerar oficiales para discutir en el actual Sínodo son sus discursos de apertura y clausura del pasado, la Relatio Synodi, el documento final que fue votado.

Una aclaración que llegó tras el resumen que presentó ayer el cardenal húngaro Peter Erdo, y cuyas afirmaciones sobre los divorciados que se han vuelto a casar y la imposibilidad de recibir la Eucaristía por estar en pecado han abierto la discusión.

A pesar de las palabras del papa de hoy, el tema de que los divorciados no puedan recibir los sacramentos es sin duda el que mayor atención despierta y el arzobispo italiano Claudio Maria Celli respondió durante la rueda de prensa que aún no hay nada cerrado y que el discurso “está abierto” pues el Sínodo acaba de empezar.

Ante la decisión de no proporcionar a la prensa los discursos, Lombardi y los colaboradores resumen en inglés, francés y español los temas que se afrontaron en las congregaciones (sesiones) del Sínodo pero sin citar el nombre de los ponentes.

En estas primeras sesiones se abordó la necesidad de utilizar un lenguaje apropiado por parte de la Iglesia “para describir las llamadas situaciones problemáticas y evitar impresiones o juicios negativos de situaciones o personas”.

Se hizo hincapié en, por ejemplo, la posibilidad de adoptar el lenguaje que usa en sus catequesis el papa Francisco para hablar de la realidad de la familia en el mundo de hoy.

Muchas intervenciones destacaron la importancia y necesidad que tiene en la vida de los cristianos un “acompañamiento” por parte de un párroco o sacerdote y se destacó que el papel de estos “es indispensable en la formación de las parejas”.

Los obispos de las iglesias orientales relataron las dificultades que atraviesa la familia en sus países debido a las inmigraciones forzadas o por las persecuciones.

También se habló del problema de la violencia en el seno de la familia y también de la violencia sobre las mujeres y el trabajo infantil, explicó Lombardi.

Obispos de África presentaron a la asamblea los problemas de sus países con el llamado “matrimonio por etapas”, acordado entre familias y a menudo celebrado en diversas fases.

Los prelados latinoamericanos denunciaron “cómo algunas organizaciones intentan influir para que se incluya en las legislaciones de los países pobres, por ejemplo, la llamada teología de género”.

Ya esta tarde, tras otra decena de intervenciones, se reunirán los llamados círculos menores, los grupos en los que se dividen los participantes por idiomas, para la redacción de una primera síntesis del tema de la semana: “Escuchar los desafíos de la familia”. EFE

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