Redacción internacional, (EFE).- Las principales ciudades europeas, que desplegaron fuertes medidas de seguridad, vivieron sin incidentes destacables las celebraciones del Año Nuevo, a excepción de Munich, cuyas autoridades se vieron obligadas a evacuar dos estaciones por temor a un atentado yihadista.

Objetivo cumplido: el blindaje con el que Europa y otros países amenazados por el terrorismo yihadista despidieron el 2015 portó sus frutos y las principales celebraciones populares por la llegada del Año Nuevo en el mundo se produjeron sin ataques.

Pero la “amenaza sigue ahí”, como advirtió el presidente francés, François Hollande, en su tradicional mensaje a la nación seis semanas después de los atentados que dejaron 130 muertos en París.

La prueba es que Múnich, en el sur de Alemania, continúa hoy en estado de alerta ante la amenaza de atentado yihadista que obligó anoche a evacuar dos estaciones de la capital bávara.

La alerta saltó sobre la medianoche ante informaciones de servicios secretos “amigos” que apuntaban sobre la inminencia de un ataque suicida que debía ser perpetrado por un comando compuesto por entre cinco y siete hombres, según desveló el jefe de la policía de Múnich, Hubertus Andrä, en una rueda de prensa la pasada madrugada con el ministro del Interior de Baviera, Joachim Hermann.

Bruselas, que recibió el 2016 sin mayores incidentes, también estuvo en el filo de la navaja del yihadismo esta Nochevieja, una fecha que al parecer habían elegido dos presuntos terroristas detenidos el martes pasado para sembrar el terror en lugares emblemáticos de la capital belga y corazón de la Unión Europea.

A esas detenciones se sumaron ayer seis nuevos arrestados, de los cuales tres continúan en dependencias policiales, tras siete registros de viviendas en varios barrios bruselenses en los que se incautaron material informático y “airsoft”, y teléfonos móviles.

La amenaza de atentados llevaron a que el alcalde de Bruselas, Yvan Mayeur, anulara todas las festividades públicas, incluidos los tradicionales fuegos artificiales, lo que no impidió a cientos de bruselenses acudir anoche a la céntrica Grand Place para celebrar la entrada en el Año Nuevo, que la mayoría festejó en fiestas privadas.

Todo indica que también en Estados Unidos se evitó una tragedia con la detención de un joven radicalizado que presuntamente preparaba un ataque terrorista durante la Nochevieja en Rochester, una localidad del Estado de Nueva York.

Con pasado criminal y problemas mentales, el joven, convertido al Islam, pretendía “asesinar a civiles inocentes” en nombre del grupo terrorista Estado Islámico (EI) en un restaurante de Rochester.

Esto “puede suceder en cualquier lugar y en cualquier momento”, advirtió el gobernador de Nueva York, Andrew Cuomo, quien lamentó que internet sea “un portal abierto para el odio que viene de Oriente Medio”, en alusión a que el detenido se había radicalizado a través de contactos establecidos en la red.

Ankara fue la otra ciudad donde, según trascendió, los servicios antiterroristas turcos lograron evitar un doble atentado suicida durante las fiestas de Fin de Año gracias a la detención esta semana de dos presuntos miembros del EI a los que se les incautó un chaleco y una mochila con explosivos.

Con las heridas aún abiertas por la tragedia vivida hace apenas seis semanas en París, Francia celebró anoche sin incidentes particularmente graves la llegada de 2016 con un despliegue excepcional de 100.000 policías, militares y gendarmes.

Un blindaje que el ministro de Interior justificó porque la amenaza terrorista sigue siendo “elevada” en las capitales europeas.

“No hemos terminado con el terrorismo. La amenaza sigue ahí (…) en su nivel más alto”, subrayó el jefe del Estado francés, quien recordó a los 130 muertos de los atentados de París del 13 de noviembre y a los 17 fallecidos de enero pasado en los ataques en la revista satírica Charlie Hebdo y un supermercado judío.

Pese al “drama”, Hollande aseguró que Francia “se ha mantenido en pie” y “ha mostrado la fuerza de sus valores”, al tiempo que subrayó que es necesario actuar “contra la raíz del mal, en Siria e Irak”.

“No nos derrotaréis”, lanzó, por su parte, desde Londres el primer ministro británico, David Cameron”, a los terroristas yihadistas en su mensaje de Año Nuevo, y aseguró que luchará tanto “contra la violencia y el terror” como contra “la venenosa narrativa de agravios y resentimiento” que propicia el reclutamiento de combatientes en el Reino Unido.

“¿Hasta cuándo la maldad humana seguirá sembrando la tierra de violencia y odio, que provocan tantas víctimas inocentes?”, se preguntó hoy el papa Francisco en su primera misa de 2016, que se celebró en la basílica de San Pedro del Vaticano, cuyos aledaños mostraron una fuerte presencia policial debido a la amenaza terrorista vigente en Europa. EFE

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