Eduardo Sanz Lovatón
Eduardo Sanz Lovatón

Por Eduardo Sanz Lovaton

El gobierno que preside el Lic. Danilo Medina enfrenta graves consecuencias. Se requieren decisiones urgentes. Estas decisiones son necesarias en gran medida por el gran desbalance en las cuentas del Estado. Muchos factores han contribuido con nuestro inmenso déficit fiscal, entre ellos la cultura de empréstitos, las necesidades del país en infraestructura y las dosis de clientelismo político. Si no organizamos un plan para que esta situación disminuya, de una manera que otorgue confianza a la comunidad acreedora del país, se podrían generar grandes distorsiones políticas y sociales. Los disturbios económicos en naciones mucho más solidas como España, Grecia y Portugal deben preocupar a todos los dominicanos.

Al margen de las realidades económicas que requieren soluciones drásticas, debe haber también una revisión de nuestro comportamiento como sociedad. Existe además del gran déficit fiscal un mayor déficit moral de la clase política y empresarial dominicana. Hemos llegado a este punto gracias a las acciones y las negligencias de nuestros líderes. Aspiro a que este análisis cuente con la benevolencia de la objetividad. Sin embargo, es imposible obviar la gran responsabilidad de Leonel Fernández en el asombroso deterioro de las finanzas públicas al amparo de ambiciones exageradas. Ahora bien, no sería justo querer endilgar todas las culpas de la costumbre de empréstitos que han endeudado nuestra nación al PLD. Debemos reconocer que esto ha sido una falta de tola la case política dominicana. Al mismo tiempo la corrupción administrativa insulta a todos los dominicanos, a nuestra miseria y a nuestra pobreza. Todos sabemos de políticos que sin historia empresarial se han convertido en grandes potentados.

En el sentido anterior, deseamos citar al estadista estadounidense del siglo pasado, John F. Kennedy, cuando al aceptar la nominación como candidato a la presidencia de su país afirmó: “Necesitamos liderazgo y no vendedores. Necesitamos coraje y no complicidad. Nuestra época demanda imaginación, perseverancia y valor”. Esas frases se las deseo al dominicano que dirige hoy los destinos de nuestra República, Danilo Medina. He sido y seguiré siendo su opositor político, pero no su enemigo. Como dominicano le deseo lo mejor y como miembro del PRD lo estaré observando, criticando y hasta ayudando. No solo se gobierna desde el gobierno sino que se ayuda a gobernar desde la oposición. El gran desbalance moral tiene que comenzarse a corregir. Las únicas maneras conocidas de comenzar a cuadrar las cuentas de un Estado son o mediante el incremento de los impuestos o mediante la reducción de los gastos sociales, de capital y fijos del gobierno. Estas dos tendencias pueden combinarse. En resumen, solo podremos reducir el problema fiscal con más sacrificios. ¿Esos sacrificios son justos? ¿Tienen nuestros gobiernos calidad moral para exigirlos? NO la tienen. Vendrán los sacrificios, pero la clase política dominicana encabezada por el PRD y por el PLD deben propiciar hacer sus propios sacrificios y cambiar. Debe haber corruptos que paguen por sus crímenes. Debe haber partidos abrazados a sus ideologías y de su democracia interna. El PRD debe dejar la guerra entre el pasado y el presente y dedicarse a construir un futuro que le permita ser el contrapeso que necesitamos. Para todo eso le deseamos suerte al PLD y a Danilo, mientras nos ocupamos de motorizarlo en el PRD. Lo lograremos. La historia nos lo demanda y nos observa, pues como decía el mismo Kennedy: “Las sociedades que no pueden defender a sus muchos pobres, menos pueden proteger a sus pocos ricos”.

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