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El pasado mes de abril, Óscar de la Renta (82 años) recibió la Medalla de la Excelencia del Carnegie Hall, en Nueva York. En el cóctel previo, celebrado en el emblemático Hotel Plaza, pocas veces se ha visto tal concentración de nombres propios de todos los ámbitos. Fue el propio alcalde de Nueva York, Michael Bloomberg,quien le entregó la condecoración. Entre los invitados, sus musas, lasdiseñadoras Carolina Herrera y Diane Von Fürstenberg, y la ex maniquí Naty Abascal; también cenaron con él el matrimonio Clinton, Barbara Walters, los Baldwin, el banquero Sandy Weill, la primera dama de República Dominicana Cándida Montilla, Anna Wintour, Henry Kissinger, Diana Taylor, Ricky y Ralph Lauren, los Kraft… Su ‘hermano’ Julio Iglesias amenizó después la velada con un concierto benéfico en el Carnegie Hall para redondear el homenaje. No era marketing de marca, simplemente era una reunión de sus 500 mejores amigos.

Ahora, toda la industria de la moda llora su fallecimiento. Muchos echarán de menos esa forma de mezclar negocios y ‘familia’ que De la Renta convirtió en su seña de identidad. Desde que creara su propia marca en 1965, el modista se posicionó como el mejor intérprete de la elegancia norteamericana, mientras se granjeaba la amistad de las grandes damas de la alta sociedad neoyorquina, como la multimillonariaBrooke Astor. Aquello fue especialmente desagradable. Astor vivió los últimos años de su vida víctima de la ambición de su hijo, que, al saber que ella padecía demencia senil, buscó desplumarla de la forma más ruin. La maltrató hasta que el propio Oscar de la Renta y su segunda mujer, Annette, consiguieron la tutela de la anciana arropados por las sagas más poderosas de Nueva York.

Las mujeres más elegantes del mundo eligieron a Oscar de la Renta en momentos clave. Su último hito antes de conocerse su retirada oficial ha sido vestir a Amal Alamuddin (perdón, Amal Clooney) en el día de su boda. Sarah Jessica Parker le eligió para la gala anual del MET (la gran pasarela de la moda estadounidense) la primavera pasada. De la Renta ha vestido habitualmente a la todopoderosa Oprah Winfrey, y ha diseñado para casi todas las primeras damas, desde Nancy Reagan a Barbara Bush, su amiga Hillary Clinton o Michelle Obama. Además de su aguja, su agenda vale oro.

De la Renta era copropietario con Julio Iglesias de un complejo turístico en Punta Cana

Precisamente con los Clinton ha alternado más de un año la estilista Naty Abascal. Los tres formaban parte del círculo íntimo del diseñador, que solía reunirlos para celebrar las fiestas de Navidad y el Año Nuevo en su casa de la República Dominicana. ‘En Navidad somos casi el mismo grupo. Cada uno tiene elegido ya su cuarto’, reveló él mismo en la revista ‘Voque’ sobre estas comentadas reuniones anuales. A veces se sumaba el propio Julio Iglesias, copropietario con Óscar de la Renta de un complejo turístico en Punta Cana desde 1997.

De la Renta, discípulo de Balenciaga, residió varios años en España antes de dar el salto a París y Nueva York. El diseñador llevaba tiempo buscando el relevo dentro de la compañía que creó hace casi 50 años (sobre todo después del cáncer que le detectaron en 2011 y que ha terminado venciéndole) y al fin lo encontró hace pocas semanas en el creador británico Peter Copping, anterior director creativo de Nina Ricci. Justo a tiempo antes del fatal desenlace.

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