Tal como se había anunciado, hoy lunes, por la mañana, el gobierno cubano izará su bandera en su edificio de casi 100 años de edad, un edificio de piedra caliza en la calle 16 del noroeste de Washington que ha sido embajada de Cuba, Sección de Intereses de Cuba en ausencia de relaciones diplomáticas formales, y ahora, de nuevo una embajada.

La delegación cubana estará encabezada por el canciller Bruno Rodríguez, quien se convertirá en el diplomático cubano de mayor rango que visita el Departamento de Estado en décadas cuando se reúna con el secretario de Estado John Kerry en horas de la tarde.

Kerry tiene previsto viajar a La Habana a finales de este verano para inaugurar oficialmente la embajada de Estados Unidos. La sección de intereses será elevada a la condición de Embajada lunes, pero la bandera de las barras y estrellas no va a ondear hasta la visita de Kerry.

Los respectivos jefes de misión en La Habana y Washington se convertirán en “encargados de negocios” en las nuevas embajadas hasta que se nombren los embajadores y entre en vigor nuevas reglas para las operaciones en las embajadas.

A pesar de que la bandera cubana se izará en Washington, se espera una difícil relación entre Estados Unidos y Cuba, con la diferencia de que ambas partes ahora hablarán más libremente entre sí con la esperanza de solucionar muchas cuestiones que aún los separan.

“Eso incluirá el apoyo permanente de los Estados Unidos a los valores universales, como la libertad de expresión y de reunión, y la posibilidad de acceder a la información”, expresó el presidente estadounidense Obama el 1 de julio.

Roberta Jacobson, secretario de Estado adjunto para Asuntos del Hemisferio Occidental, quien fue el principal negociador estadounidense en las conversaciones de normalización, dijo que existe una “oleada evidente de apoyo” entre los cubanos en la isla por la nueva política. Si bien durante una aparición en el Wilson Center en junio, Jacobson dijo que las altas expectativas de los cubanos deben ser manejadas, “las cosas no van a cambiar de un día para otro”.

Ambas partes están actuando con cautela dada la tumultuosa historia, y ninguno de los dos países parece querer ir demasiado lejos con la nueva relación. “La mayoría de las cosas que hacemos con el gobierno cubano son recíprocas en su naturaleza”, dijo un funcionario del Departamento de Estado durante una conferencia el viernes.

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