Tucson (EEUU), EFE.- El Departamento de Seguridad Nacional estadounidense (DHS, por su sigla en inglés) está tomando medidas ante el notable incremento de indocumentados que cruzaron la frontera sur en octubre pasado y la posible llegada de una nueva oleada antes de que Donald Trump asuma la Presidencia en enero próximo.

“Definitivamente estamos viendo a más inmigrantes indocumentados tratando de cruzar la frontera. En las últimas semanas hemos visto más inmigrantes y más tráfico de drogas”, dijo a Efe Art del Cueto, vocero del Sindicato Nacional de Agentes de la Patrulla Fronteriza en el Sector Tucson, en Arizona.

El DHS anunció este fin de semana el envío de 150 agentes adicionales de la Patrulla Fronteriza al sector del Valle de Río Grande, en el sur de Texas, donde la agencia federal ha reportado un repunte en el número de niños y unidades familiares que cruzan ilegalmente la frontera, en su mayoría provenientes de países centroamericanos.

Está previsto que los agentes, transferidos desde Arizona, California y el sector Del Río, en Texas, permanezcan en los centros de procesamiento de McAllen y Weslaco al menos los dos próximos meses.

Este periodo coincide con el plazo que resta antes de que Trump asuma la Presidencia, el 20 de enero próximo, meses en los que Isabel García, directora de la Coalición de los Derechos Humanos en Arizona, cree que habrá un aumento de indocumentados que intenten llegar al país antes de que el republicano se haga con el poder.

“Sin duda va a ver gente que trate de cruzar la frontera antes de enero, pero, aunque Trump sea presidente, los migrantes van a seguir cruzando”, dijo a Efe.

Sin embargo, este previsible aumento ya ha dado señales y, en octubre pasado, en las últimas semanas de la campaña electoral, se registró el mayor número de cruce de indocumentados en ese mismo mes en los últimos seis años.

De acuerdo a cifras del DHS, en octubre se detuvieron a 46.195 personas a lo largo de la frontera con México, mientras que en septiembre pasado la cifra fue de 39.501 y en octubre de 2015 fue de 32.724.

Las detenciones de menores sin la compañía de un adulto ascendieron a 6.754, por 4.943 del periodo homólogo de 2015, mientras que las de unidades familiares se dispararon.

Las 13.124 familias detenidas en octubre pasado superan a la suma del mismo mes en los cinco años precedentes, que totalizaron 12.286.

A pesar de este incremento, el jefe de la Patrulla Fronteriza del Sector del Valle del Río Grande, Manuel Padilla, aseguró a Efe que “no existe una crisis en la frontera”, como la que se vivió en el 2014, cuando una oleada de menores indocumentados cruzaron la frontera y tomaron al Gobierno federal por sorpresa.

En aquella ocasión, el presidente Barack Obama calificó la situación de “crisis humanitaria” y destinó fondos millonarios para evitar la migración desde Guatemala, El Salvador y Honduras y el refuerzo de las agencias federales en la zona.

“La ayuda extra que estamos recibiendo nos servirá para cumplir con la misión primordial que tenemos, que es la seguridad de la frontera”, aseguró Padilla.

Calificó la medida como “un paso proactivo” para enfrentar el previsible aumento en las detenciones en menores y familias indocumentadas.

Durante su campaña, Trump prometió la construcción de un muro en la frontera con México, medida que reiteró en su primera entrevista tras su elección, emitida este fin de semana por la cadena ABC.

En opinión de García, el anuncio del envío de 150 agentes adicionales a la frontera con Texas es solo un “preámbulo” de lo que podría suceder después que Trump llegue al Despacho Oval.

“Estoy convencida que veremos a una militarización de la frontera sin precedentes, por lo que debemos prepararnos ante una nueva posible crisis humanitaria en nuestra frontera”, advirtió la activista. EFE

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