Miami (EE.UU.), (EFE).- La temporada de huracanes en la cuenca atlántica, que comienza oficialmente el próximo 1 de junio, puede ser “cercana a lo normal”, con 10 a 16 tormentas tropicales, de las cuales entre 4 y 8 llegarían a huracanes, un pronóstico superior al de los últimos tres años.

La Administración Nacional de Océanos y Atmósfera de EE.UU. (NOAA) presentó hoy sus previsiones de cara a la temporada ciclónica en la cuenca atlántica, que afecta durante seis meses a Estados Unidos, el Caribe y México.

La actividad ciclónica será “cerca de lo normal”, señala el informe, en el que se precisa que entre 1 y 4 de los huracanes previstos lo serán de categoría mayor en la escala de Saffir-Simpson, de un máximo de 5.

En una temporada considerada normal por la NOAA se forman una media de 12 tormentas tropicales, de las que 6 se convierten en huracanes y 3 de ellos alcanzan categorías superiores.

El organismo precisó que hay un 45 % de probabilidades de que la temporada ciclónica sea “casi normal”, y un 30 % y un 25 % de que su actividad sea por encima o por debajo de la normalidad, respectivamente.

El pronóstico incluye el pasado huracán Alex, el primero del Atlántico que se forma en un mes de enero en casi ochenta años.

“El pronóstico de esta temporada de huracanes es más desafiante que la mayoría de otros, porque es difícil determinar si se reforzará o las influencias climáticas afectarán el desarrollo de las tormentas tropicales,” dijo Gerry Bell, jefe meteorólogo del Centro de Predicción Climática de la NOAA.

En ese contexto, Bell avanzó que “una predicción de actividad ciclónica cerca de lo normal sugiere que podemos ver más huracanes de los que hemos visto en los últimos tres años”, cuyo número “fue por debajo de lo normal”.

Se refirió también en el informe a la “incertidumbre existente acerca de si la era de alta actividad” de huracanes en el Atlántico, que comenzó en 1995, ha terminado.

En ese contexto, el meteorólogo apuntó que, de “probarse un cambio” en el actual patrón de la actividad ciclónica en el Atlántico, un nuevo período de menor actividad podría haber comenzado, con una duración de 25 a 40 años.

Otro factor coadyuvante en el desarrollo de esta temporada de huracanes es la “disipación” del fenómeno del El Niño y la presencia de La Niña en el Pacífico, que favorece la formación de huracanes en el Atlántico, especialmente entre agosto y octubre.

No obstante, “los modelos actuales de predicción muestran incertidumbre respecto de la fortaleza de La Niña y cuál será su impacto”, recoge el informe de la NOAA.

En los últimos años el principal elemento responsable de una actividad ciclónica por debajo de lo normal en el Atlántico ha sido El Niño, muy presente en el Pacífico, que inhibe la formación de huracanes en el Atlántico.

Con El Niño se produce un aumento de la acción de los vientos cortantes en las capas superiores en el Atlántico, lo que reduce la actividad ciclónica en estas aguas.

En estos momentos, los meteorólogos vigilan la evolución de una baja presión entre las Bahamas y Bermudas que podría convertirse hoy mismo o este sábado en la primera depresión o tormenta tropical en el Atlántico.

La temporada de huracanes en la cuenca atlántica de 2015 concluyó con una actividad por debajo de lo normal, con 11 tormentas tropicales, pero será recordada por el ciclón de categoría 4 Joaquín, que dejó 76 muertos a su paso, 33 de los cuales eran tripulantes del carguero El Faro, que se hundió en aguas de Bahamas.

Florida (EE.UU.) lleva una racha de diez años sin sufrir el impacto de un huracán. El último ciclón de categoría mayor que tocó tierra en este estado fue Wilma, en 2005, lo que supone un nuevo récord para la península. EFE

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