Hay gente que no tiene nada en el ombligo, mientras que otra tiene que limpiárselo cada día.

Parece ser que hay dos cosas que uno debe saber sobre la suciedad que se forma en los ombligos.

La primera es que lo que se forma en el interior del ombligo recibe el nombre científico de “pelusa de ombligo”.

La segunda es que estas pelusas se forman en mayor cantidad en hombre peludos de mediana edad, y especialmente en aquellos que acaban de subir de peso recientemente.

Rob Dunn, investigador del departamento de biología de la Universidad de Carolina del Norte inició un proyecto llamado “Proyecto de diversidad del ombligo”.

“El ombligo es uno de los hábitats que tenemos más cercanos, y sin embargo es uno de los más desconocidos”, aseguran los investigadores, por lo que se propusieron ver qué bacterias los habitaban.

Dunn y sus colegas descubrieron que la diversidad microbiológica de los ombligos es enorme.

En las 60 muestras que analizaron contaron al menos 2.368 especies distintas y sospecharon que tal número podría ser incluso mayor.

Pero la mayor parte de las bacterias que encontraron son bastante raras: 2.128 se hallaban presentes en los ombligos de tan solo seis personas.

De hecho, la mayoría estaban en tan solo un individuo.

Aunque no había especies comunes a todos los individuos, ocho tipos distintos de bacterias estaban presentes en al menos un 70% de los participantes.

Estas ocho bacterias conformaban casi la mitad de todas las encontradas.

¿Por qué tal nivel de diversidad? Dunn sospecha que algunos de estos microbios se han adaptado a la vida en contacto con la piel humana, mientras que otro están simplemente de paso.

Para entender mejor esto, ponen como ejemplo un estuario, donde algunos peces pasan un tiempo mientras que otros consiguen adaptarse y hacen de este sitio su habitat permanente.

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