SAN VICTOR, Moca.- Los residentes en San Víctor que participaron en la construcción de la Escuela Básica Profesor Aníbal Medina Díaz, pusieron un gran esmero en su calidad, por tratarse del centro en el que estudiarían sus propios hijos.

Se trata de un amplio y confortable centro que será inaugurado hoy por el presidente Danilo Medina, en cuya construcción participó un 60% de mano de obra local que puso alma y corazón para que el centro fuera hoy una realidad.

Ganancia por partida doble
Para el ingeniero contratista, Rafael Peña, fue de gran satisfacción contar con un personal entregado a la causa, dispuesto a dar el todo por el bien de su localidad: “Realmente cuando nosotros llegamos aquí la comunidad se mostró muy contenta porque con su envergadura la obra iba a importantizar el lugar”.

Indicó además que la infraestructura trajo esperanza y bienestar a los padres de familia desempleados. “Esta obra absorbió mucha mano de obra. En una ocasión tuvimos hasta 200 empleados, muchas personas se sintieron contentas y lograron conseguir el sustento de sus familias”.

En su caso, esta primera obra ganada en un sorteo del gobierno también le fue de mucho agrado. La califica como una gran experiencia, que además de involucrar una importante cantidad de dinero le permitió hacer sentir bien a la gente.

60% de mano de obra local
El supervisor de Obras Públicas, Juan Manuel Cartagena secundó lo dicho por el ingeniero contratista. Sostuvo que se le dio una importante participación a los residentes en San Víctor en labores de albañilería, terminaciones, carpintería y pintura: “En principio se regó la voz y el ingeniero procedió a dar participación a la gente del lugar. De hecho, más del 60% de los trabajadores fueron empleados de la propia comunidad.

Se movió más el peso
José Benito López trabajó como instalador de puertas y ventanas, con una brigada de 4 empleados bajo su responsabilidad y dice sentirse muy bien con la oportunidad que le brindaron.

“Durante los meses que llevo trabajando he visto mover el peso, mi familia ha visto el bienestar y los propios empleados han podido mantener sus familias. Se ha visto mucho dinamismo, conviene que las obras sigan y doy gracias al Presidente porque es algo muy positivo”.

Mi negocio progresará más
Joselyn Hernández lleva 6 años vendiendo comida en la Parada Yaris, un pequeño y acogedor negocio de su propiedad y afirma que nunca había visto tanto dinamismo de clientes como ahora: “diariamente venían entre 10 y 15 personas entre ingenieros y obreros a comer y desayunar, además de la clientela fija, también compraban refrescos y agua, por lo que se movió mas el dinero”.

Dice estar feliz porque ya los niños no tendrán que ir lejos a estudiar y su negocio progresará más.

Carlos Meléndez, empleado del Supermercado Veras, ubicado a pocos metros de la escuela es otro que testimonia que la obra dinamizó los comercios de la zona.

Ellos vendieron más a los ingenieros y obreros que allí compraban tarjetas de llamadas, merendaban y adquirían diversos productos. Pero no solo valora la parte económica sino también el desarrollo educativo que aportará a las personas.

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