Editorial

“La violencia contra la mujer es todo tipo de violencia ejercida contra la mujer por su condición de mujer. Esta violencia es consecuencia de la histórica posición de la mujer en la familia patriarcal, subordinada al varón, carente de plenos derechos como persona. La violencia contra la mujer presenta numerosas facetas que van desde la discriminación y el menosprecio hasta la agresión física o psicológica y el asesinato. Produciéndose en muy diferentes ámbitos (familiar, laboral, formativo,..) adquiere especial dramatismo en el ámbito de la pareja y doméstico, anualmente decenas o cientos de mujeres son asesinadas a manos de sus parejas en diferentes países del mundo”.

Así es como define la enciclopedia virtual Wikipedia la violencia contra la mujer basados en un grupo de conceptos que se fueron exponiendo a lo largo de los años en diferentes conclaves y congresos sobre el tema a nivel internacional.

Traigo el tema a colación porque después de lo sucedido con la denuncia hecha por el abogado y comunicador Marcos Martínez en el canal 55 de Santiago, se ha levantado una polvareda desde los litorales del partido de gobierno pretendiendo aprovechar políticamente el tema, alegando que eso es un acto de violencia contra la mujer y es bueno que se  detenga ahí mismo dicha acción y se desenmascare a los verdaderos machistas que desean sacar filo político a una lucha que a las mujeres les ha tomado siglos ir reivindicando.

Este medio de comunicación en la red digital no tiene elemento por el cual tenga que señalar a la esposa del presidente de la República por tanto Primera Dama, y candidata vicepresidencial del Partido de la Liberación Dominicana, con respecto a lo denunciado por Marcos Martínez, pues eso es de la entera responsabilidad de dicho comunicador. Sin embargo, y dado el hecho de que ahora un tema tan importante como el esclarecimiento de actos de corrupción se quiera llevar al plano de la lucha contra la violencia de género es bueno hacer la siguiente reflexión:

Si una joven del servicio domestico en una casa en particular tomará sin consentimiento de sus dueños la suma de 50 mil pesos y cometiera un acto delictivo en el uso de esos fondos que no le pertenecen, preguntamos ¿Sería violencia contra la mujer que los propietarios de la vivienda y quienes le confiaron sus bienes y hasta sus hijos a esta joven la sometieran a la justicia? La respuesta es obvia.

Por otro lado, si una mujer decidiera incursionar en el tráfico de drogas y es detenida en uno de los aeropuertos del país intentando sacar o introducir droga al país, ¿Estaría la DNCD incursionando en violencia contra la mujer por detener, acusar y someter a la acción de la justicia a esa persona? Una persona inteligente no necesita analizar mucho el tema.

Ahora bien, violencia contra la mujer es que cientos de madres solteras tengan que ejercer la prostitución para dar de comer a sus hijos porque el Estado no pudo suplir, las necesidades básicas de la nación y una educación de calidad que les permitiera no desertar a temprana edad de las escuelas y que por el contrario le hubiera permitido aprender lo suficiente para insertarse en el mercado laboral con la calidad suficiente para recibir un sueldo decente.

Violencia contra la mujer, es sabiendo que existen mujeres y niños que no tienen ropa que ponerse, que se haga un uso de los recursos del estado en lujos y compras sin sentido para una persona que se supone no nació en cuna de oro, y que creció con las mismas precariedades de muchas mujeres.

Violencia contra la mujer, es tratar de utilizar la sensibilidad humana características en la mujer, para hacer una campaña política estimulando sus sentimientos y no la razón, considerándolas así, quienes han ideado la campaña, como seres inferiores que no pueden pensar y que por lo tanto deben ser engañados con lágrimas y sentimientos.

Es penoso, que personas que se suponen deben de luchar por erradicar la violencia de género por ser representantes de primera línea de las mujeres dominicanas se presten a una campaña que en vez de reivindicarlas lo que hace es menospreciar la capacidad de raciocinio de un ser tan inteligente como la mujer y más aún la mujer dominicana.

Intentar sacar filo político, tratando de llevar un tema de denuncia que deberá ser dilucidado en los tribunales con el sometimiento por difamación contra Marcos Martínez y en el cual él deberá presentar sus pruebas, es una demostración de desprecio por el tema de violencia de género sobre el cual precisamente un día antes se había firmado un “pacto nacional”.

Consideramos que debería haber una expresión de respeto por la mujer dominicana de parte de los implicados y llamar a que el honor de una mujer puede ser muy bien defendido y demostrado por ella cuando no tiene absolutamente nada que ver con los hechos que se le imputen. Todas las mujeres tienen derecho al honor y al respeto, no son un sexo débil como quiere hacer ver hoy en día quienes han iniciado esta campaña, sino todo lo contrario, con la fuerza que caracteriza a la Primera representante de las Damas dominicanas, ella debe levantarse erguida, con la frente en alto y solicitar que se detenga esa campaña por respeto a las mujeres dominicanas y sus reivindicaciones y, además, por respeto a ella misma que no necesita que la debiliten como mujer violando sus derechos legítimos de defensa, ella demostrará el valor adquirido ante la sociedad al aclarar estos hechos en los tribunales no en la base de una lucha que solo pertenece a las mujeres dominicanas en su totalidad, no un partido político en particular.

 

 

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