Los estudiantes del popular sector de Capotillo, en la parte Norte de la capital, tienen acceso, por primera vez, a la Jornada Escolar Extendida con la apertura de la Escuela Básica Salomé Ureña, uno de los centros educativos más grandes del país.

800 niños y niñas recibirán docencia allí desde las 8 de la mañana hasta las 4 de la tarde, en 26 aulas de Básica, tres de Inicial y dos Especiales. Tendrán además desayuno, almuerzo y merienda, como parte del nuevo modelo educativo que implementa el Gobierno.

El nuevo centro, que será entregado esta tarde por el presidente Danilo Medina, también cuenta con área administrativa, biblioteca, laboratorio, enfermería, conserjería, dos canchas, comedor, cocina, zona de estacionamiento, área de recreación y verja perimetral.

Su construcción cambió la vida de los desalojados
El dirigente popular de Capotillo, Abel Rojas, destacó que en el país hay pocos planteles como este, de cuatro niveles. Asegura que producirá un impacto positivo en el sector.

A 54 familias les compraron sus viviendas para posibilitar la construcción de la obra, las cuales mejoraron su calidad de vida al cambiar sus casas por otras en mejores condiciones.

Cuando llovía había que suspender la docencia
Los niños –dijo Abel– dejarán de asistir a un centro escolar en condiciones deplorables. Antes tenían que estudiar en una escuela súper poblada, que cuando llovía tenían que suspender la docencia por las goteras que caían.

“Los padres podrán trabajar sin ninguna presión o zozobra, ya que los niños estarán en un lugar seguro hasta las cuatro de la tarde”. Abel Rojas lleva más de 30 años trabajando y liderando organizaciones comunitarias en Capotillo.

Niños iban en pijama… sin desayunar
“Muchos niños iban a la escuela en pijama”, fue la expresión popular usada por Abel para indicar que algunos padres tenían que enviar a sus hijos a la escuela sin desayunar.

En Capotillo muchos padres que tienen a sus hijos en colegio quieren cambiarlos a la escuela pública con Jornada Escolar Extendida, pero está consciente de que no hay cupo para todos los muchachos.

La prioridad será para los estudiantes de la Escuela Salomé Ureña, que están en un local prestado, y para los de la escuela Florentino Santana, que está en condiciones deplorables.

Mi niña corría peligro
Ramona Montero tiene dos niños que cursan el cuarto y quinto grados. Dice que ahora podrá trabajar fuera del hogar mientras ellos están en la escuela. “Por aquí no había escuela así, tan grande y bonita”.

Su esposo es vendedor en el Mercado Nuevo de la Duarte, y que ahora con la Jornada Escolar Extendida tendrán un ahorro en los gastos del hogar.

“Mis niños estudiaban en la escuela del Túnel, en horario vespertino. Tuve que cambiarlos porque mi niña corría peligro ya que algunos jóvenes se propasaban con ella”.

Reducirá la delincuencia
Doña Carmen Ogando, de 80 años, está convencida de que la construcción de la escuela ayuda a combatir la delincuencia en el sector. Estima que los niños estarán más tiempo concentrados en sus estudios.

Recuerda que antes de la construcción de la escuela en el lugar había mucha delincuencia, pero ahora la zona cambió de aspecto y los vecinos se sienten más seguros.

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