La alcaldesa de Bogotá pidió el viernes no magnificar la gravedad de la explosión de dos bombas de baja intensidad en la ciudad, que dejaron 10 heridos, mientras se investiga el ataque.

Martha Lucía Zamora dijo a la emisora local RCN que se están revisando las cámaras de seguridad de los lugares donde fueron activados los explosivos. “Lo más importante es mantener la calma y esperar los resultados de las investigaciones” que llevan adelante la policía judicial y la Fiscalía.

Hasta ahora no ha habido capturas, dijo a The Associated Press por teléfono el jefe de la Unidad Nacional contra el Terrorismo, Juan Armando Poveda. Agregó que sus investigadores están trabajando sobre dos hipótesis que se abstuvo de revelar.

En tanto el ministro de Defensa Luis Carlos Villegas anunció una recompensa de hasta 100 millones de pesos (38.111 dólares) para quienes entreguen información que permita ubicar a los responsables de los dos ataques.

La primera explosión se registró sobre las cuatro de la tarde (2100 GMT) en la calle 72 con carrera 10, en la principal zona bancaria de Bogotá. Minutos después estalló otro artefacto en el sector de Puente Aranda, en el occidente bogotano.

De los 10 lesionados, nueve ya fueron dados de alta y sólo uno está en una clínica en cuidados intensivos porque “sufrió un deterioro de su estado neurológico… Permanece entubado y con apoyo respiratorio”, dijo en rueda de prensa Mauricio Bustamante, secretario de Salud de la capital.

El presidente Juan Manuel Santos regresó de inmediato de Perú, donde participaba de la Cumbre Alianza del Pacífico. “Quienes acuden al terrorismo demuestran debilidad y cobardía. Creen que nos doblegan. íAl contrario, nos endurecen!”, aseguró el mandatario a primera hora a través de Twitter.

El coronel Rafael Vanegas, comandante operativo de la Policía Metropolitana de Bogotá, dijo a la prensa que “estamos en alerta máxima” y que se ha reforzado la seguridad en toda la capital, especialmente en el servicio masivo de transporte llamado Transmilenio.

Además de las cámaras de seguridad, agregó el oficial, se está trabajando también en las versiones de testigos de los hechos.    Las explosiones despertaron intranquilidad entre los bogotanos. Para Luis Manzano, un contador de 49 años, “los atentados de ayer (jueves) son producto de las negociaciones de paz que se están realizando en Cuba con las FARC; es la presión que ejerce ese grupo guerrillero”.

Desde fines de 2012, el gobierno de Santos y las rebeldes Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia adelantan en La Habana un proceso de negociación para tratar de poner fin a más de 50 años de conflicto armado interno.

Según dijo Manzano a AP, “aunque no fue tan grave, sí envía un mensaje de miedo y amedrenta porque… en cualquier momento y en cualquier lugar colocan bombas. Sale uno de la casa, pero uno no sabe si volverá porque no está seguro en la calle; esto es terrorismo y el terrorismo produce miedo en la gente”.

Otra transeúnte, Olga Osorio, una empleada doméstica de 56 años, dijo que si bien no tenía miedo “hay que estar alerta… No podemos dejarnos amedrentar por los violentos porque somos más los que queremos vivir en armonía”.

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