La libertad de expresión en América Latina está amenazada por la debilidad de los Estados que no pueden combatir el crimen organizado y que “desprecian” los valores democráticos, lo que, según la Organización de Estados Americanos (OEA), obliga a los informadores a cobijarse en la autocensura.

La relatora especial para la Libertad de Expresión de la OEA, la colombiana Catalina Botero, hizo hoy este diagnóstico a través de una videoconferencia que le permitió participar en un debate convocado en Bogotá por la Fundación para la Libertad de Prensa (FLIP), con motivo del Día del Periodista en Colombia.

Botero resaltó que cuando los Estados no diseñan políticas integrales de seguridad, el crimen organizado se infiltra en la sociedad y maneja a sus anchas su propia agenda comunicativa, lo que tiene como efecto “la violencia, la autocensura y la impotencia”.

Ese problema dejó en 2011 un total de 27 profesionales asesinados en América Latina, de los que nueve casos se atribuyen a represalias por denuncias de corrupción.

“Las cifras son contundentes, estamos en una región peligrosa, donde la vida y seguridad de los periodistas está en riesgo cuando investigan ciertos temas, sobre todo corrupción cuando tiene que ver con crimen organizado”, lamentó la relatora.

Y si bien se han ido superando los conflictos armados en Centroamérica, las dictaduras del Cono Sur y se ha afianzado una ola constitucional, un nuevo factor desestabiliza las garantías para informar.

“En algunos lugares se empezó a registrar un desprecio de los valores universales a favor de otros valores que son igualmente importantes. Lo que pasa es que, por ejemplo, para rescatar la seguridad no es necesario acabar con la libertad; o para generar mayor igualdad, equidad e inclusión social no es necesario acabar con la libertad”, apostilló.

Destacó que esas nuevas prioridades desatan campañas que aplican “todo el poder del Estado, de propaganda, estigmatización, espionaje o de persecución”, así como “reformas normativas para limitar la libertad de expresión” y “decisiones judiciales que son enormemente desproporcionadas y generan autocensura”.

Botero retrató así, sin citar nombres ni países, las dificultades del periodismo en las Américas.

“No se viven días felices para la prensa en América Latina”, afirmó en el mismo debate el director ejecutivo de la FLIP, Andrés Morales.

Morales recordó las “iniciativas que pretenden limitar el trabajo de la Relatoría para la Libertad de Expresión de la OEA y que en países como Ecuador se han propuesto iniciativas para limitar el trabajo de los periodistas”, a lo que se suma que en otros que eran tranquilos, como Paraguay, los periodistas viven “momentos de violencia preocupantes”.

En Colombia, los más perjudicados son los periodistas de las regiones, según el informe anual que hoy presentó la FLIP, quienes por supervivencia eluden las informaciones sobre corrupción, mafias locales u orden público.

Pese a que la autocensura preserva la vida de algunos periodistas, con el consiguiente coste para el derecho a la información de la ciudadanía, ésta no impide que la violencia haya incrementado en el último año contra los periodistas en Colombia.

En 2011, la FLIP documentó un homicidio, el exilio de dos reporteros, el atentado a dos medios de comunicación y 94 periodistas amenazados dentro de un contexto electoral, ya que en octubre pasado se celebraron elecciones locales y regionales en las que “estaban en juego muchos intereses”, apuntó la Fundación.

Con un total de 131 informadores víctimas de algún tipo de agresión, Colombia se ubica, junto a Honduras y México -éstos últimos con mayor número de muertes- en un desafortunado lugar entre los “países más peligrosos para ejercer periodismo”, concluyó Morales.

Hoy también se honró en Bogotá la figura del exdirector del diario El Espectador Guillermo Cano como un mártir del periodismo veinticinco años después de que fuera tiroteado por sicarios.

“Fue un ser humano que se sacrificó por Colombia, la vivió, la sintió y porque la quería tanto no dudó en sacrificar su vida por ella”, dijo a Efe durante el homenaje Ana María Busquets, su viuda.

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