Al menos 37 personas murieron hoy en un atentado contra un hotel en Susa, una de las zonas más turísticas de Túnez, una acción en la que uno de sus presuntos autores falleció en un tiroteo con la policía.

El ministro tunecino de Sanidad, Said Aidi, informó a la prensa de que, además de los 37 fallecidos, al menos 36 personas resultaron heridas y, entre ellas, “dos o tres turistas se encuentran en estado crítico”.

En medio de la confusión que sigue reinando horas después del ataque, el secretario de Estado de Interior de Túnez, Rafik Chailey, dijo que el atacante muerto, que no era conocido en medios policiales, era un estudiante de la ciudad santa de Qairauán, en el centro del país y muy próxima a Susa.

Este responsable indicó también que un segundo presunto atacante fue detenido a un kilómetro de la zona hotelera, después de conseguir huir en un primer momento.

Otras fuentes hablan de un segundo detenido en relación al atentado.

Los hechos ocurrieron cuando hombres armados penetraron en el recinto del hotel “Imperial Marhaba”, de la cadena española Riu, y abrieron fuego de forma indiscriminada contra las personas que se encontraban en la playa, de acuerdo con fuentes de seguridad tunecinas.

Al parecer, los atacantes accedieron al “Imperial Marhaba” desde el vecino hotel “Muradi Palm Marinay”.

En las imágenes que muestra la cadena de televisión tunecina TNN, se ve la zona de playa con cadáveres cubiertos con toallas de los hoteles y numerados, en medio de numerosas efectivos de las fuerzas de seguridad y helicópteros que sobrevuelan el área.

Las víctimas, que en las imágenes aparecen siempre con los rostros difuminados, van en bañador y están sobre la arena y bajo las sombrillas de los hoteles, donde fueran sorprendidas en el momento del ataque.

Entre los fallecidos hay tunecinos y turistas extranjeros y, aunque todavía no se han facilitado las nacionalidades, una mujer de nacionalidad irlandesa estaría entre los 37 muertos, según la cadena pública de ese país RTE.

Fuentes hospitalarias tunecinas señalaron que entre las víctimas mortales hay británicos y personas de otras nacionalidades europeas.

Además, no se descarta que haya víctimas de Bélgica y Alemania.

Fuentes del “Imperial Marhaba”, ubicado en Port el Kantaui, dijeron a Efe que en estos momento no había españoles registrados en el establecimiento.

Algunos testigos explicaron a Efe que “dos o tres hombres entraron con fusiles en el hotel y abrieron fuego contra las personas que encontraban a su paso”.

En su página web, la cadena Riu expresó sus condolencias por lo sucedido y aseguró que está “en contacto permanente con las autoridades para poder tener una información completa sobre lo ocurrido”.

Este ataque se ha producido de forma prácticamente simultánea a sendos atentados en Francia y Kuwait, en pleno ramadán y pocos días después de que el grupo terrorista Estado Islámico (EI) instara a los musulmanes a perpetrar atentados con motivo de este mes sagrado.

Pese al paralelismo, el presidente francés, François Hollande, descartó que haya vínculos entre el atentado en su país, con un muerto, y en Túnez, más allá del hecho de que ambos sean actos terroristas.

En declaraciones a los medios durante su visita a la zona hotelera afectada, el presidente tunecino, Beyi Caid Essebsi, afirmó que “el Estado adoptará medidas dolorosas, pero necesarias”, y afirmó que “el objetivo del ataque es el corazón de Túnez”, debido a la importancia que el sector turístico tiene en la economía.

En estos momentos, en medio de la condena unánime de la comunidad internacional, numerosos países intentan recabar información para ver si tienen nacionales entre las víctimas.

Mientras España e Italia elevaron su nivel de alerta antiterrorista, Alemania constituyó un gabinete de crisis y activó todos los canales diplomáticos para esclarecer si hay nacionales entre las víctimas mortales.

Las autoridades españolas informaron de que no hay constancia de víctimas de esta nacionalidad.

El atentado de Susa es el segundo de este tipo que vive Túnez en los últimos tres meses, después de que el pasado 18 de marzo veintidós turistas extranjeros murieran acribillados por yihadistas en el museo de El Bardo de la capital.

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