Al confesar que de todas sus facetas, prefiere la de autor, Anthony Ríos puso de manifiesto que sus composiciones son la expresión de emociones y situaciones que ha vivido o le han contado. Muchas son también el resultado de la necesidad de decir algo que siente.

El autor de Fatalidad, La Jaula de Oro yConfundido, entre otras muchas composiciones, se refirió a su trayectoria artística y personal en la  Biblioteca Juan Bosch de la Fundación Global Democracia y Desarrollo (Funglode), en el espacio “Música entre Libros”.

El Café Filó de la Biblioteca fue desbordado por un público compuesto por varias generaciones. La joven cantante Tueska y el joven actor Raeldo López formaron parte del público en el que también estaban otros artistas populares en los años 80, cuando Ríos vivió una época dorada: la baladista Anahi y el cantante Sergio Hernández. Ambos prodigaron elogios al hijo de Hato Mayor.

De negro, como siempre, Anthony Ríos reconoció que de todas las facetas en que ha descollado, la que más disfruta es la de compositor. A veces, dijo, “una coma, un punto, te saca lo quieres sentir”.

No todo lo que escribe, precisó, es el resultado de vivencias propias, como el “señora tristeza”, que se asoció a su relación con Yolandita Monge y es uno de los temas más populares de su gran repertorio.

En el conversatorio afloraron muchos perfiles del artista, y entre ellos el de su apego al suelo dominicano. Eso explica, contó, porqué en momentos cumbres de su carrera no dejó el país y buscó el estrellato internacional desde otros lares.

No podía permanecer más de 15 días fuera del país, indicó, aunque también manifestó que, paradójicamente, 11 de los 12 discos que grabó fueron producidos fuera del país.

Cuando la mayoría de los artistas de su generación salieron a buscar el éxito en el exterior, recordó, él optó por quedarse. “Prefería ser cabeza de ratón”, matizó.

También se refirió a las redes sociales, uno de los escenarios actuales de promoción y difusión de los artistas populares. Se confesó totalmente analfabeto, respecto al tema, aunque precisó que no está en contra. “Estoy a favor de las redes, pero no voy a incursionar en eso”, dijo.

En el contexto sí lamentó que el exceso de comunicación, en vez de unir, ha separado. También objetó la distorsión del idioma que se deriva del uso de los dispositivos digitales con palabras achicadas o abreviadas sin rigor gramatical.

Con décadas de éxito a cuestas, Anthony Ríos dijo que no se siente realizado, que quiere hacer algo más, como trabajar con una institución como Funglode, que es un ejemplo de lo que se puede hacer para ayudar a otros.

Su relación profesional con Johnny Ventura la relató desde la acera del afecto y la admiración. Recordó su rol de “bonito” en el Combo Show que hacía alarde de ser el conjunto artístico de los “feos”. Johnny, recordó, lejos de tener celos por su acogida, le dio las oportunidades a partir de la aceptación que percibía en determinado público.

Ventura, rememoró, se dio cuenta que con sus baladas, Ríos llegaba a otro público juvenil, y creó los espacios para que exhibiera su talento. Valoró la grandeza que siempre ha acompañado al merenguero.

También tuvo palabras de elogio y expresión de cariño entrañable para Luisito Martí. Recordó su capacidad inmensa de trabajo. ”Cuando él se fue, una parte mía se fue con él”, dijo con voz entrecortada.

La joven cantante Vicky María puso otra nota artística al encuentro. Con su estilo fresco, interpretó Si entendieras y Fatalidad, acompañada del pianistaAlfonso Martínez.

Aida Montero, directora de la Biblioteca Juan Bosch, dio la bienvenida y celebró la presencia de Anthony Ríos en el Café Filo. Ponderó su aporte creativo a través de los años.

Máximo Jiménez, coordinador de “Música entre Libros” condujo el intercambio con el público, y las preguntas que dieron lugar a los testimonios del auditorio, junto a Kelvin Mejía, director de Radio Funglode.

Marco Herrera, director ejecutivo de Funglode, fue también anfitrión de la actividad que forma parte del programa “Biblioteca Viva”, de la Biblioteca Juan Bosch.

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