SANTO DOMINGO- La representante del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), Flora Montealegre, alertó hoy sobre el desequilibro que presenta República Dominicana en su crecimiento económico anual, frente a los limitados avances de sus indicadores sociales.

Al intervenir en la presentación del “Diagnóstico Preliminar del Sistema Nacional de Innovación y Competitividad en la República Dominicana”, Montealegre señaló que el país es uno de los más dinámicos y estables de la región latinoamericana, con una tasa de crecimiento anual promedio de 5,3 por ciento, muy superior al promedio latinoamericano”.

Eso ha sido posible porque el país “ha construido una industria turística envidiable líder a nivel mundial, presenta un sector inmobiliario dinámico, importantes inversiones en infraestructura y una reactivación del sector minero”, dijo.

Además las zonas francas vienen superando la concentración en renglones de bajo valor agregado para insertarse en otras superiores como “la industria del calzado, el equipamiento eléctrico, así como insumos médico-quirúrgicos”, añadió.

No obstante, también es cierto que los avances en los indicadores sociales de República Dominicana han sido mucho más modestos que en otros países de la región, apuntó.

“Las tasas de pobreza y desigualdad se mantienen muy por encima del promedio regional, los salarios reales han caído desde hace varios años, y la economía no está generando el número de empleos formales necesarios para reducir las tasas de desempleo e incorporar a los miles de jóvenes que entran todos los años al mercado laboral”.

Según Montalegre, “esto ha llevado a muchos analistas, lideres empresariales y actores políticos a comprender la necesidad de ajustar el modelo de crecimiento económico dominante, cimentado en políticas sectoriales a favor de las zonas francas y el turismo, la atracción de inversión extranjera directa y la minería”.

Esas políticas deben evolucionar “hacia un modelo que favorezca los encadenamientos productivos, la diversificación de las exportaciones hacia productos mas elaborados y el aumento de la productividad de la pequeña y de la mediana industria”, dijo la representante del BID en el país.

A pesar de los avances, “la economía dominicana aun presenta bajos niveles de competitividad e innovación. En la raíz de esos indicadores se encuentra la baja productividad de las empresas y, de forma particularmente aguda, la baja productividad de las micros, pequeñas y medianas empresas en todos los sectores de la economía”.

“La innovación es un elemento central para impulsar la productividad tanto en manufacturas como en servicios, pero la inversión en innovación en República Dominicana como, en general, en los países de América Latina, aun es insuficiente”, explicó.

Además, persisten retos importantes en materia de diseño, implementación y seguimiento de las políticas de competitividad e innovación así como en lo referente a la coordinación institucional de estas políticas”, agregó Montealegre.

La experta recordó que el BID tiene una larga trayectoria de apoyo al desarrollo de políticas y programas de fomento de la competitividad y de fortalecimiento de los sistemas de innovación en América Latina y el Caribe.

El apoyo a la competitividad, al desarrollo productivo y la innovación ocupan un pilar central de la estrategia de trabajo del BID con el país, además de la financiación de programas de inversión. EFE

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