Londres, (EFE).- Al menos 35,5 millones de niños menores de cinco años de todo el mundo se quedan solos en casa de manera regular sin la supervisión de algún adulto, una cifra alarmante que apunta a una crisis global en el cuidado infantil.

Así lo advierte el nuevo informe del Overseas Development Institute (ODI), un centro de estudios del Reino Unido que se centra en asuntos de desarrollo, publicado hoy con motivo del Día Internacional de la Mujer el próximo 8 de marzo.

Este número supera la cantidad de niños menores de cinco años que viven en toda Europa, lo que pone de manifiesto la gran lucha a la que muchos padres, pero sobre todo las madres, se enfrentan cada día por equilibrar su trabajo con el cuidado de los hijos.

Las mujeres son quienes más sufren esta crisis, muchas de ellas forzadas a migrar a ciudades o encontrar trabajos eventuales mal pagados para mantener a sus familias.

Como consecuencia, estos niños se quedan encerrados en sus casas y pasan hambre, y a menudo se ven forzados a cuidar de sus hermanos más pequeños mientras los padres trabajan, lo que les obliga a abandonar sus estudios.

La autora del informe, Emma Samman, investigadora en el ODI, indicó a Efe que existen “amplias diferencias” entre países desarrollados y en desarrollo.

El análisis de los datos recogidos de 53 países con ingresos medios y bajos muestra que uno de cada cinco pequeños se queda en casa solo o bajo el cuidado de un hermano menor de edad.

En cuatro de estos países (la República Democrática del Congo, Costa de Marfil, la República de Chad y la República Centroafricana) esta cifra aumenta a más de la mitad.

“Mientras que en los países pobres los padres no tienen elección a la hora de dejar a sus hijos pequeños a solas, este es un caso muy raro en países más ricos, ya que, en líneas generales, los padres tienen otras opciones”, explicó.

Los instrumentos políticos dirigidos a asuntos relacionados con el cuidado infantil tienden a seguir el modelo de los países desarrollados y se basan en las provisiones que ofrece el mercado de trabajo, como la excedencia por maternidad o paternidad y la protección de la lactancia materna.

Desde el ODI, consideran que estas políticas son importantes pero “insuficientes” en las regiones más pobres, ya que “la mayoría de mujeres tienen trabajos informales con los que no pueden acceder a estas protecciones”.

El informe además revela que las madres pasan más horas que los hombres al día a cargo de los niños sin ninguna remuneración.

Irak es el país donde se detectó una mayor desigualdad, ya que las mujeres dedican hasta cinco horas más al día al cuidado no retribuido en comparación con los hombres, equivalente a diez años a lo largo de su vida.

En las economías emergentes, como India o México, las mujeres hacen entre nueve y diez años más de cuidados que los hombres.

Pero también en los países desarrollados hay disparidad. El Reino Unido se sitúa en el puesto 11 de la clasificación, con 1,7 horas más al día, mientras que España se sitúa en el número 21, con una diferencia de 2,28 horas diarias, un total de cinco semanas al año.

La distribución más equilibrada se encuentra en Suecia, pese a que las madres todavía pasan 1,6 años de su vida más que los varones dedicándose a la atención no remunerada de los niños.

El documento también demuestra que no son solo las mujeres adultas las que soportan la responsabilidad de la crianza de los hijos, sino también las adolescentes y las abuelas.

“Deberían hacer un enfoque multigeneracional y reconocer que a menudo personas que no son los padres cuidan a los pequeños, como los abuelos”, precisó la investigadora, quien reclama la creación de políticas de protección social que se ajusten a las necesidades de estos cuidadores.

La autora criticó que los gobiernos “están ignorando esta crisis”, pese a que el bienestar de las mujeres y los niños es vital para la prosperidad mundial.

“Consideramos que se ha rechazado el cuidado infantil en la agenda política por diversas razones: normas sociales que se centran en la primacía de las madres como cuidadoras, órganos y gobiernos que han tendido a cerrar los ojos, un espacio fiscal limitado y conflictos de intereses”, apuntó. EFE

Por Susana Martínez Monfort

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