NUEVA YORK, AP.- Pasó de ser un inmigrante pobre y sin autorización a convertirse muy probablemente en el primer congresista dominicano de Estados Unidos.

Para Adriano Espaillat su vida y su éxito son la mejor respuesta a las controvertidas declaraciones del aspirante republicano a la presidencia Donald Trump, consideradas por muchos hispanos e inmigrantes un insulto a su procedencia y etnicidad.

“Yo creo que el mejor mensaje que se le puede mandar a Trump y al Partido Republicano es elegir una persona como Adriano Espaillat, que vino aquí como un inmigrante, cuya familia trabajó en factorías, se levantaron por su propio esfuerzo y hoy tengo el gran privilegio de ser posiblemente representante en el Congreso de los Estados Unidos”, dijo el dominicano esta semana tras ganar las primarias demócratas para representar al distrito 13 de la ciudad en la cámara baja del Congreso federal.

El distrito por el que lucha Espaillat es dominantemente demócrata así que el dominicano tiene casi asegurada la victoria en las elecciones de noviembre, en las que se enfrentará al aspirante republicano al puesto.

El político, actualmente senador estatal en Nueva York, mencionó a Trump esta semana en una rueda de prensa junto al veterano congresista afro estadounidense Charles Rangel, a quien Espaillat sustituirá en Washington. El dominicano representará así a Harlem en el Congreso, un barrio considerado un símbolo del poder afro estadounidense pero cuya demografía ahora ha cambiado para abrir paso a cientos de hispanos.

“No hay diferencia entre unos y otros: quizás sus ancestros (afro estadounidenses) recogían algodón. Los míos caña de azúcar”, dijo Espaillat.

El dominicano, de 62 años, ha destacado varias veces su pasado como inmigrante para contrarrestar el lenguaje de Trump, quien se ha manifestado a favor de deportar a los 11 millones de inmigrantes que viven en Estados Unidos sin autorización. El magnate también ha dicho que entre los inmigrantes mexicanos hay violadores y delincuentes que traen drogas al país.

“Aparte de que yo nací en la República Dominicana, yo me siento muy americano”, dijo Espaillat. “Creo que solamente en esta nación se podría ofrecer la oportunidad que se le ofreció a un niño que vino aquí, con nueve años, que nos quedamos más allá del tiempo de la visa, que nos vimos sin documentos, que trabajé desde los 14 años y hoy estoy en rumbo al Congreso”, explicó.

Portavoces de Trump no respondieron un mensaje de The Associated Press pidiendo una respuesta a los comentarios de Espaillat.

La elección del hispano, nacido en Santiago de los Caballeros, representa una importante victoria para la diáspora dominicana que llegó en grandes números a Estados Unidos en la década de 1960 y hoy agrupa el mayor número de hispanos en Nueva York: más de 748.000 según cifras del censo.

Espaillat arribó a Estados Unidos con su familia en 1963 con una visa de turista. El visado expiró y pasó dos años sin autorización para vivir en el país hasta que familiares lograron regularizar su situación, dijeron portavoces de su oficina.

La elección de Espaillat representa una “transición histórica” para la comunidad dominicana, opinó Angela Fernández, directora ejecutiva de la Coalición del Norte Manhattan para los Derechos de los Inmigrantes y presidenta del Desfile Dominicano de la ciudad.

“Yo creo que esto va a ser el comienzo de un movimiento nuevo de abrir camino para que más inmigrantes sean elegidos a diferentes niveles del gobierno, que es algo que este país necesita desesperadamente”, agregó Fernández.

De los 100 políticos que forman el Senado de Estados Unidos sólo tres son hispanos. De los 435 miembros de la cámara baja, 29 son hispanos, según la Asociación Nacional de Funcionarios Latinos Electos y Designados.

Cuando se le pregunta a Espaillat qué aportará él al Congreso, el dominicano responde al instante: “Energía, un pleito sin parar a favor de los más necesitados”.

Ramón Castillo, un inmigrante dominicano de 53 años, piensa que el político “puede hacer un buen trabajo”.

“El hombre siempre está de frente”, dijo el inmigrante, que vive en el barrio hispano de Washington Heights que ahora Espaillat representa y que formará parte del distrito que representará en Washington.

“Siempre es algo bueno ver que los latinos hacen algo positivo en esta nación, en lugar de sentirnos minimizados por Trump”, opinó Castillo. “Ahora más que nunca necesitamos una voz en el Congreso”.

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