Editorial de Enfoque RD

A propósito de acusaciones, contraacusaciones y campañas calumniosas, verificadas a diario en esta campaña electoral, que ya es oficial, preciso es decir, para los que se ofenden y sonrojan y que, también, quieren pelear y recurrir, en ciertas esferas gubernamentales, a acciones represivas y persecutorias en uso de un poder omnímodo, sobre todo con periodistas que ejercen la vocación de tener libre opinión y no comprometidos con el gobierno, que en las elecciones en que el doctor Leonel Fernández derrotó al ingeniero Miguel Vargas Maldonado para seguir siendo el presidente de la República, el candidato presidencial del Partido Revolucionario Dominicano y hoy presidente del Partido Revolucionario Dominicano, recibió los más crueles ataques y descalificaciones y el entonces -como lo es hoy para el aspirante Danilo Medina- director de campaña electoral del PLD, Francisco Javier García, como el ingeniero Víctor Díaz Rúa, ahora ministro de Obras Públicas, acusaron a Miguel de ser parte de la mafia que estafó a miles de españoles en la operación Marbella.

Entonces, Miguel lo negó más de una vez, pero ellos insistían en sostener lo que fue tildado como una falacia por el propio candidato opositor, quien tuvo que decir en la ocasión -como si explotara y botara el fondo- que el 17 de mayo estaría sometiendo a la justicia a ambos altos dirigentes de la campaña de Leonel Fernández para que demostraran que él tenía que ver con aquél desfalco, en el área de bienes raíces en Marbella.

Dicho sometimiento nunca ocurrió y, por el contrario, a Miguel le endilgan ser un aliado circunstancial del gobierno peledeísta con los ya múltiples pactos de corbatas, como suele decirse en cada acto en que aparece con el primer mandatario de la Nación. ¿Y entonces, y no dizque era un delincuente internacional? ¿Por qué Miguel no llevó el caso a la justicia, aún con alguna ventaja para emprender el proceso, estando en la Suprema Corte de Justicia algunos jueces puestos ahí por influencia del PRD?

La respuesta es obvia y no necesita de mentes muy inteligentes para comprender el por que, simple en una campaña electoral es cual una guerra donde “se tiran las cajas y los cajones” y donde la primera victima es la verdad. De manera que la poesía de que “a una mujer no le topa ni con el pétalo de una rosa” no haya terreno cuando se trata de la lucha por el Poder y en una campaña electoral como se hace en el país, en que nada se respeta –Y miren que los Vinchos ofenden sin ser candidatos- porque es que hay una Junta Central Electoral que lo que hace es comprar papel y tinta, para convertirse en receptáculo de dudas. Aquélla calumnia, quién sabe si caló en cierta manera en el electorado, pero Miguel se conformó con perder y no recurrió a la acción de la justicia contra esos dos dirigentes oficialistas y otros que les hicieron el coro. Quizás ahora se quiera acudir a la justicia a sabiendas de que todos los poderes están en las manos de quienes detentan el Poder, lo cual es una ventaja como home-club, como se dice en el béisbol. En todo caso, no será la primera ni la última ofensa en campaña electoral. Pero, como dice el slogans del diario digital Enfoque-RD “La verdad garantiza la libertad”…

 

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